Después del papel
La tinta de mi cuerpo invade el papel y va creando un caligrama borroso donde se esconden anhelos, miedos y recuerdos viejos. No sé dónde parar porque todo fluye a caudales, con vida propia, hacia una forma única que trasciende mis intenciones. La creación va siendo ella misma y deja atrás la mentalidad limitada del creador que no la comprende.
Una coma, una lágrima, un punto, un enojo. Todo va figurándose cual ser vertiginoso que desea un espacio para hacerse notar. La tinta de mis venas completa este ente literario que se erige y palpita entre hojas que revolean hasta formar un pequeño libro y, como ave cansada, anida de pronto en mis palmas.