Cómo soy yo contigo
Yo que te cultivo en soledades y tempestades, que te mimo en la amargura de un adiós inesperado. Sin sentir que te aprecio, creyéndome Shahriar al amanecer. Aborrezco tu pureza exaltada al desecharte después de tomar tu néctar.
En qué triste y alegre afán me he metido, sí, al detallar tu anatomía versada y tu musicalidad siempre refinada. Para que al final, y a pesar de todo, me traiciones y abandones en la hora más complicada.
Dulce tormento, poesía mía, qué haces que me conquistas entre ideas y rimas que me inspiran. No seas perversa, no, te pintas como caramelo, para luego, ya en mi cuerpo, volverte veneno.
Si alguna vez la melancolía del ayer fue próspera, fue porque tú, en amplio lienzo, evocaste el oro de mis victorias, el mar de mis desamores y la sangre de mis penas en una bandera que comparto con aquel nobel Cadenas. ¡Vaya sentimiento agridulce! Dar una de cal y otra de arena.
¡Hola, apreciados lectores! Hace mucho que no publicaba en Hive y me contenta volver a propósito de un concurso de literatos. Espero mi poema en prosa les haya gustado. Hasta la próxima.