La mala lana
De las palmas de mis manos
les cuento, queridos paisanos,
brotan las letras que nunca clamo,
pero que igual escribo como reclamo.
Contra todos los asquerosos,
burdos incluso ante carroñeros,
que se sirven de ser poderosos
para pasar por bondadosos
y que nunca les descubran por tramposos.
Válgame Dios en la espera
de ver muy pronto desaparecer
estas falsas ovejas de aquel,
en el barranco del nuevo amanecer.
Es en mi alma, un profundo querer.