El día de ayer se cumplieron 206 años del nacimiento del escritor estadounidense Henry David Thoreau, quizás uno de los más influyentes transcendentalitas. Su profunda conexión con el medio natural y el resultado de ello en la literatura, ha dejado un claro sino oportuno mensaje en la sociedad posterior a la vida del autor en materias de ambientalismo, filosofía y derechos humanos. En particular, Walden y Desobediencia Civil siguen siendo muy leídos en la actualidad. De estos libros aún tengo recuerdos gratos.
Es por ello que decidí—algo tarde, por cierto— postear varias rimas rememorando la esencia del escritor de Concord.
Digno espíritu del bosque
tu huella hacia el buen vivir
es, don, para mí un sentir
por búsqueda de justicia;
no sé, no, cuánto hayas ya hecho
mas tu intrépida, ágil pluma
sé que a cualquier vil abruma.
Es tu natural caricia.
El arroyo con su brisa
bien te lleva muy contenta
donde la paz se aposenta.
¡Ve! Brilla el amanecer
cuando abrazas a las aves
oh, mientras escribes rimas
que bien llegan a las cimas
a ornar el anochecer
Algún gran lago plateado
guarda tu amor apacible
como reflejo invencible
de tenue simplicidad
frente al umbroso artificio
y las tan malas costumbres
que provocan mil derrumbes
del hombre en su calidad