Hace dos años me preparaba para impartir una clase sobre redacción y estructura de discursos en Fundaclove, una academia donde doy clases sobre oratoria y locución. La clase para un grupo del diplomado de conferencista profesional y antes de iniciar quería compartir con ellos algo sobre lo que significa ser conferencistas, pero no quería dejarles un concepto de libro o de internet. Así que activé mi modo escritor y, como dicen los mexicanos, me aventé esta prosa.
pero no solo habla, también escucha activamente.
No solo expone, enseña;
pero no solo enseña, sino que explica claramente.
Un conferencista no aburre, motiva;
y además no desanima, inspira.
No es únicamente un experto, es un constante aprendiz.
Y es que un conferencista además de hablar bien,
escribe de la misma manera.
Un conferencista no es su vestimenta, es su esencia.
Un conferencista no cierra un discurso,
abre la mente de quien le escuchó.
No depende de un micrófono,
depende de su voz y su mensaje.
Y es que un conferencista no es un improvisado,
pero definitivamente sabe improvisar.
Un conferencista no es un hablador, es un comunicador.
Un conferencista no manipula, persuade.
No solo te mueve, también te conmueve.
Y es que un conferencista no lo es por la fama,
sino porque comunicar es lo que ama.
Esto es lo que considero que es una persona que se dedica a dictar conferencias. Definiciones abundan, desde la "oficial" que arroja el diccionario hasta las que surgen de la mente y corazón de quien es conferencista o enseña a serlo.
Muchos piensan que dictar conferencias es ponerse a hablar sin ton ni son. Y nada más alejado de eso. Quien decide prepararse para esta maravillosa profesión debe trabajar muy duro para ser un verdadero conferencista y no un burdo charlatán. Es un trabajo que empieza desde dentro, desde el corazón, desde la esencia misma de esa persona, sus valores, su visión del mundo, su propósito de vida.
Es necesario que aprenda a estructurar sus ideas, darles formas, sentido y coherencia. Por tal motivo todo empieza con un lápiz y más que un lápiz es el saber escribir, redactar correctamente ese guion que le servirá para presentar su mensaje, mensaje que, unido a su voz, es su materia prima, su producto, el reflejo de su propósito.
Y es que si elegimos dedicarnos a esto, sea por negocio o por vocación, es necesario recordar que más allá de la fama que puedas obtener con tus discursos, lo más importante (al menos así lo veo yo), es impactar con tu mensaje en la vida de otros. Muchas personas han cambiado su vida luego de asistir a una conferencia donde un orador apasionado y con elocuencia resultado de su preparación previa presentó un mensaje poderoso que caló en su mente y corazón.
Pudiera escribir más sobre esta hermosa profesión, pero por los momentos solo te dejo con esta frase de William Jennings Bryan, abogado, político y orador estadounidense: (1860–1925)
sino de corazón a corazón".