Por los años 90 tuve el privilegio de conocer al maestro Luis Cruz, compositor, guitarrista y creador del grupo Los Naipes, nacido en Caracas el 17 de julio de 1930 y fallecido el 22 de abril del 2014.
Cuando lo conocí para mí fue una emoción doblemente especial, primero porque él se comunicó conmigo para invitarme a participar de un proyecto musical que les contaré en otro post y segundo porque estaba conociendo al compositor de Dumbi Dumbi ("Ingenua") y "La Luna y el toro", canciones con las que aprendí a tocar cuatro y que estaban incluidas en el Manual de cuatro que hago mención en mi presentación, pero aún más importante, era el compositor de nuestro famoso cumpleaños feliz "Ay que noche tan preciosa".
Pero en ésta ocasión no voy a hablar propiamente sobre Luis Cruz.
Quiero contarles cuando conocí los llanos venezolanos y eso fue justamente con Luis.
En varias ocasiones viajamos un grupo hasta Pascualero, Guárico (lugar que él amaba). La primera vez que fuimos me pareció un viaje largo e interminable, una vez que entrábamos en la sabana me desconcertaba como hacía para llegar a la casa guiándose por los árboles y las rejas, eso era insólito para mí y era impactante ver aquella inmensa llanura como se perdía en la lejanía.
Estando ahí cobran mucho más sentido las canciones de ordeño, los pasajes, esos joropos recios, las tonadas. En las tardes el silencio era abrumador, solo se escuchaban los pájaros que volaban retirándose a su morada y el color del cielo se transformaba cada día de manera inesperada, cuánto color, cuánta nostalgia.
Cada vez que regresábamos a aquél lugar nos enamorábamos más, ese olor a leña donde se preparaba desde el café, nos transportaba como a otra época.
Luis era especialista en contar cuentos de "espantos", en silbar como las aves del lugar y en recordarnos a cada momento que todo aquello era tan nuestro como la ciudad donde vivimos.
Ir en la parte trasera del jeep recorriendo ese inmenso llano, atravesando ríos, viendo serpientes y sintiendo aquella cálida brisa bajo aquel sol que nos quemaba era una aventura más que especial para mi y para todo el pequeño grupo que solíamos viajar a Pascualero.
Hoy agradezco al Universo por haber tenido la oportunidad de vivir esa experiencia de la mano de Luis, un gran conocedor y amante hasta los huesos de nuestros llanos venezolanos. Recuerdo perfectamente los olores, los colores, los sabores, la brisa, las noches estrelladas, los sonidos, como si hubiera sido ayer la última vez que tuve la oportunidad de disfrutar de ese hermoso y mágico lugar.
Recuerdos de Pascualero
Cuando del llano se trata
una voz rompe el silencio,
un camino sin destino
nos lleva sabana adentro
Galopando va la brisa
con la fuerza de un coplero,
a lo lejos la vacada
se mueve cortando el viento
El alma vibra de llano
el sol quema los recuerdos
las aves cantan la vida
el suelo los sufrimientos
Un cuatro se va asomando
junto a la voz del llanero
canta un suspiro del alma
que recorre los esteros
Qué distantes las distancias
qué azul el azul del cielo
los árboles guardan siglos
de historias y de lamentos
Llano grande de mi tierra
tonada, arado y ordeño
olor de la tierra mía
llano de mi tierra adentro
Hely Orsini 19/8/2013
Dedicado a Luis Cruz
Las fotografías son de mi propiedad