Clandestinas
El viaje a la playa solo tomaría menos de media hora, y en tus ojos veía la excitación, las ansias de bajar del auto. Ellos no lo notarían, ni siquiera lo verían raro, solo éramos dos chicas que íbamos a disfrutar con sus novios de un día de soleado.
Al llegar al estacionamiento, bajamos y sentimos el calor del verano, el sol radiante sobre nuestros cuerpos. Tu mirada se encontraba con la mía, había cierta complicidad, un deseo implícito. Dejamos que los chicos bajaran las cosas y nosotras nos disculpamos para ir al baño local.
Una vez dentro de este, me besaste salvajemente, con deseo y pasión. Mi mente entumecida ante tu ataque no pensaba, solo mi lado primitivo actuaba. Mis manos se aferraban a tu cintura, mientras mi boca se fusionaba con la tuya y mordía tu labios haciéndote gemir.
--- Lou, tenemos que hacer algo.
--- Ya lo estamos haciendo –sonrío como tonta.
--- Se darán cuenta –volviste a besarme.
--- Salgamos entonces – cogí tu mano y salimos de allí.