Cuando al fin se dio cuenta que el mundo a su alrededor era puro código, todo se hizo más sencillo para él. Ya sentirse, siempre solo, tenía “sentido”. No sabía cuál era el macabro plan de Dios, de haberlo puesto en la tierra, y colocar objetos, animales y simulaciones de personas. Nada más era real, toda la vida, experiencia y alegría de los otros, no eran más que códigos implantados con los que él tenía que “jugar”. Así comenzó a adaptarse a aquellos seres-programa. Le parecía increíble observar que cada vez que desaparecían de su espacio, el ambiente externo era modificado. A la forma de “estos”, pero transformado al fin. Antes esto le parecía lógico, era lo normal en las personas. Concluyó, que la ignorancia, en ocasiones era buena. Al inicio le fue difícil, pero poco a poco comenzó a manipular a estos seres-programas, para su comodidad e interés, de la misma manera que antes ellos lo habían hecho con él. Pero lo que inició como un trato “personal”, se transformó en manipulación explotadora, luego: inhumana.
Y así fue como los seres-programas adquirieron un nuevo miembro. Pero Dios, vio que esta vez, fue mejor.
Entonces, en otra parte del mundo, otra persona despierta, y se da cuenta que todo el mundo a su alrededor es puro código…