Bajo la caída del sol
Hay atardeceres sin nombre convertidos en refugio
Apartados de las más sórdidas batallas del pensamiento
Ofrecen la calidez de un escenario único
Albergando las canas de los recuerdos cansados.
He estado allí más veces que cualquiera
Huyendo de cualquier novedad que parezca hiriente
Como bailarina que asoma su cabeza
Aprendiendo a bailar sin pies.
He contemplado la desaparición del sol
Como espesa nube que se adormece en la tormenta
Negándose a dejar caer las gotas
Aunque el viento le arranque las lágrimas.
El horizonte parece apagado después de la caída
Como alma que ha perdido su vuelo
Regreso al estado de somnolencia autoimpuesta
Anestesiando la existencia de la nueva vida
Esperando un nuevo atardecer.
Poema: Irene Navarro (2025)
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