Querida Maya
Pronto comienza la primavera. Junto con las lluvias y el polen me vendrán tus nuevas energías, esas que me permiten seguir el largo camino. Llegas a mis sueños con tu amplia falda, el chal sobre los hombros y el pelo cano cubriendo parte de tu rostro.
¿Recuerdas aquella tarde en que elegimos a mi madre?, ella ha sido la escuela que le faltaba a mi ser para evolucionar. No, yo no le hacía falta a ella, ya tenía hijos suficientes para aprender y enseñar. Me hubiese gustado complacerla en todo, ella espera algo grandioso de mi: un viaje, un premio, un gran hombre. Se los he dado pero no ha sido suficiente.
No le di un nieto que esperaba. Ella no lo necesita, cree lo necesito para no estar sola en mi vejez. Ella tuvo seis y está sola en su vejez, siempre triste por temor a perdernos. No hubiese sido tan fuerte como ella.
Ella es mi escuela y yo la de ella. Me lo dijiste aquella tarde sentadas en las piedras de la ruina. De todo lo que debo agradecerte, lo más importante es que hayas destinado para mi una madre tan especial y corajuda. Su fortaleza es una de las cosas más enigmáticas e increibles que existen.
Me ha mostrado lo positivo del lado oscuro y la debilidad del lado iluminado.
Quiero agradecerte querida Maya por tu cercania cuando decidí romper la timidez. También por cederme tu don de escribana que intento no amoldar ni contaminar. Escribes sobre maderas, hojas, tierra y fibras y aunque nada de eso puede verse, lo haces de la manera más hermosa y ahora me envías esos conocimientos sobre las plantas a través del tiempo y las energías.
Me dijiste
No podrás verme pero ahi estaré para ayudarte a superar tus miedos.
Te equivocaste en algo, puedo verte porque recorro caminos astrales para tomar tu mano y adentrarnos en el bosque en busca de hierbas y saberes.
Ya voy siendo más adulta y consciente, pero no olvido aquella niña de campo con la mirada clavada en la tierra. Busco la luna para curar los desamores; camino descalza para recibir la fuerza de la tierra y los rayos del sol abren mis caminos.
Cada día quiero parecerme a ti, querida Maya, ser como tú. Quiero merecerme que alguien se acuerde de enviarme una carta. Tan solo una letra y habré logrado mi propósito.
Cuando estás demasiado ausente un frío se me instala en el pecho como si la sangre perdiera su calor. Sé que no me tienes solo a mi, sé también que tu poder de ubicuidad te multiplica.
Te necesito para viajar a mi interior y buscar mis otras vidas y respuestas. Comienza a subir la marea, luego te contaré de un amor.
Te abrazo por toda la eternidad mi Mayawimba querida.
Participa en este hermoso concurso de la comunidad de #literatos
@josemalavem/concurso-carta-a-una-mujer
Esta publicación ha sido escrita y documentada por mí y las imágenes utilizadas son creadas en Canvas Gracias por visitar mi blog, soy Critica de arte y Investigadora Social, amante de la cocina. Te invito a conocer más de mi, de mi país y de lo que escribo