☆☆☆☆☆
El mundo es un lugar tibio aquí dentro. Un latido constante, el vaivén de sus pasos, el eco lejano de voces que no distingo. Ella camina conmigo a cuestas, su gran barriga redonda como una luna llena que no cesa de moverse. Pataleo, quiero decirle que estoy aquí, que soy fuerte, que no tema. Pero ella solo siente mis codazos, mis giros inquietos, y sonríe, cansada.
Es su quinto embarazo. En el campo, los hijos vienen uno detrás del otro, como algo impredecible. Algunos se quedan; otros, hasta que un brebaje los arranca. Yo me aferré. No hay certezas, solo supersticiones, tijeras y cuchillos sobre una silla y el acierto de que se siente en el verdadero.
Casi no llego. Aún no entiendo por qué, con ocho meses, subió a ese caballo. La escuché hablar de las naranjas chinas. Las buscaba para los otros cuatro, los que ya están afuera, los que se enfermaron de sarampión y varicela. Cuatro mocosos pegados a su falda, cuatro bocas que alimentar, cuatro almas que sanar. Y ella, con el tobillo torcido por la caída y conmigo revoloteando dentro.
La barriga le llega casi a la boca y así camina kilómetros de trillos entre marabuzales con uno de los otros para llevarlo a sobar y santiguar. El sol pegando duro, el miedo latente. En la maleza hay gritos, un loco encerrado tras unas tablas, solo sus ojos brillando en la oscuridad. Ella se aprieta el vientre y reza. Sabe que, si algo me pasa ella misma no se perdonará.
A veces, cuando regresa, hay otro muchacho enfermo. Vuelta atrás, a sobar, a santiguar. El más pequeño, no camina todavía. Es fuñío, dicen. Se aferra a ella como yo, pero desde afuera. Los mayores duermen chupando dedos, contando alacranes en el techo de guano.
Con apenas veinticuatro años, se siente cansada. Yo sigo aquí, danzando en la penumbra. La partera está alerta. Sabe que los bebés preferimos nacer de madrugada, como si quisiéramos ver los colores del mundo con los primeros rayos del sol. Ya falta poco. El aceite de ricino y la manteca de coco aguardan como promesas de un alivio, yo aceptaré.
Un regalo especial a y
por ser universos silenciosos. Estoy aportando el 10% de la recompensa de esta publicación a @es-Literatos. Gracias por visitar mi blog. Soy crítica de arte, investigadora social y amante de la cocina. Te invito a conocer más de mí, de mi país y de mis letras.Texto de mi autoría, imagen de Pixabay.