El regalo de mi abuela
(Cuento corto)
Al despertar esa mañana noté que algo extraño sucedía. La casa estaba absolutamente vacía y en completo silencio, hasta la luz que entraba por las ventanas era distinta. Intenté en vano salir de la casa pero ninguna de las puertas abría. Grité y golpeé en las ventanas con la esperanza de que alguien me escuchara, pero fue inútil, tampoco había nadie afuera.
Totalmente desconcertada caminé por la casa para encontrar alguna señal que me dijera qué estaba pasando. De repente me percaté de que en medio de la sala vacía había un saco de lona viejo y sucio, atado con un alambre. - ¡Esto debe ser una broma o un sueño! - pensé. Observé el saco en cuestión durante una hora aproximadamente. Con temor y con curiosidad, pero sobre todo con unas enormes ganas de salir de esa situación, decidí abrirlo. Estaba segura de que en el saco se encontraba la respuesta (¿o la salida?) si no ¿para qué estaría allí?.
Quité el alambre que lo ataba y finalmente lo abrí. Para mi sorpresa, no había nada adentro, aunque por fuera parecía estar lleno, por dentro, nada, sólo negro, vacío. ¿Vacío? -¡Qué locura!. Metí la mano, intentando encontrar algo, luego el codo, luego el hombro y no tocaba fondo - ¿Cómo puede ser esto posible?- Metí y saqué mi brazo entero varias veces para confirmar el misterio. Así que también metí la cabeza, mi otro brazo y mi cuerpo completo.
Entonces, me lancé hacia el vacío que aquel saco contenía dentro de sí. Floté un rato sin poder sujetarme de nada, rodeada de una obscuridad absoluta y densa, sin fuerza de gravedad que me impulsara o me atrajera a ninguna parte. Nunca había sentido algo así. En aquel espacio ninguna pena tiene lugar. No sentía miedo, ni frío, ni tristeza, ni rencor de ningún tipo. Era como si ese vacío lo borrara todo, sobre todo los males del alma.
Al rato empecé a entender que también estaba olvidando a mi familia, y casi todo lo que me hacía feliz. Cada recuerdo, cada sensación y cada sentimiento pasaba frente a mí como en una película y tras un leve destello desaparecían - ¡puff! Como incinerados... La piscina a la que me llevaba mi papá cuando niña, el sabor del chocolate, el olor de mi mamá, el primer enamoramiento, el parque de mi escuela, el nacimiento de mi hija, mi abuela y sus cuentos... ¡Mi abuela y sus cuentos! ...
Recordé que cuando era niña mi abuela siempre me contaba historias sobre un saco encantado con el que ella viajaba a cualquier lugar que deseara. Hacía tanto tiempo ya de aquellas historias, que las había olvidado. Mi vieja decía que aquel maravilloso sortilegio se lo había dejado una extraña mujer, con una sola advertencia - ¡Nunca olvides el lugar de donde vienes, sólo así podrás regresar a donde perteneces!
Empecé a recordar de manera consciente cada historia, cada anécdota, cada detalle de mi abuela, de su casa donde viví cuando niña, cada vena y cada lunar de sus manos arrugadas, su voz. Y así continué tirando de ese hilo con la esperanza de que me llevara a algún lugar. No sé cuánto tiempo estuve viajando dentro del saco, ni recuerdo ya todos los lugares que visité, siento que he estado nadando en un hermoso sueño durante años, pero pueden ser segundos, aquí todo es tan relativo.
De pronto aparece ante mí una fina línea horizontal, algo de luz se cuela a través de ella, poco a poco se va haciendo más y más ancha. Un sonido familiar viene de afuera, una voz aguda y delicada, no entiendo lo que dice. Poco a poco todo se inunda de luz y empiezo a percibir figuras y colores familiares. El sonido se escucha más nítido - Abuelita! Abuelita! Te volviste a quedar dormida! -¡Abuelita, sigue contándome, anda! - Entonces veo la carita redonda y morena de Laurita, que quiere que le cuente mis historias de viajes en el saco encantado. -Si mi niña, ya te sigo contando, sólo cerré un momento los ojos para recordar mejor.
Este relato fue escrito para participar en la convocatoria al Sexto extraño concurso, aquí el Enlace , realizado por a quien agradezco tan interesante iniciativa.
El texto es completamente de mi autoría. Las imágenes son de libre uso y sus fuentes son las siguientes:
Espero que haya sido de su agrado.
Saludos, hasta las próximas letras.
Isa Maroon.