San Bernardo, 8 de marzo de 2025.
Querida dama del silencio.
¿Cómo te encuentras? Aquí no está muy bien, siento que todo empezará otra vez.
Las noches se volvieron frías, como hace tiempo lo eran ¿te acuerdas? Esas noches que dolía hasta respirar, donde los ojos parecían ser el mar, de ellos brotaban gotas de cristal salado cayendo por las mejillas que una vez fueron rosas y se tornaron pálidas.
Al parecer todo vuelve, como un círculo infinito, uno donde avanzo y parece que superó, sin embargo vuelve el punto del inicio diciendo ¡alto! No tienes derecho aun de triunfar.
Mi querida dama del silencio, extraño nuestras platicas, esas donde estalló, grito y lloro sin importar nada, tu en tu infinito espacio, silenciosa, encantadora, escuchas todos mis quebrantos, fiel amiga, protectora de mis secretos más grandes, observadora silenciosa de mi destruida vida.
Te escribo para que regreses, necesito de tu compañía, aquella que calma y se mimetiza en las ráfagas de difusa luz, dueña del ambiente que me ve llorar tumbada en la cama, una cama que parece el lecho de un alma muerta, encadenada.
No tardes, te suplico tengas piedad de mí ser y regreses al hogar que hace tan poco te vio partir, amiga, hermana, mi delicada dama del silencio, silencio perpetuado y poderoso el cual ahuyenta el eco del latir de mi cansado corazón.
Frente al espejo mi reflejo casi borrado, ¿existo? Me pregunto a diario, no hay respuestas, mi mente ruidosa no se calla, me haces falta para poner orden y que todo se calle como solías hacerlo.
A veces duele y otras también, siempre duele, ¿por qué te fuiste? ¿En qué estábamos pensando? Supongo que fui vanidosa y me sentí poderosa, otro espejismo irrisorio, soy la broma que nadie jamás entendió.
Días y más días, noches y más noches, ¿vendrás pronto al recibir esta misiva? Tendrás acaso la compasión que tantos me han negado, ¿escuchas mi grito diciendo tu nombre?
Dependiente de tu compañía dama del silencio, la cual apaga los ruidos y mitiga las ideas malsanas, no tardes, siento será tarde si tu presencia no aparece en esta habitación blanca.
Blancas las paredes, blanca la cama, blanca la mesa y también mi propia vestimenta, mi cabello rojo inunda el blanco, parece un río de sangre cayendo por mis hombros.
Te extraño dama del silencio, quizás mañana cuando toquen a mi puerta entres escondida como antiguamente lo hacías.
Se despide con cariño esperando tu pronto regreso.
Tu amiga sincera, la cual te extraña…Isabella...
Esta es mi participación para el segundo Concurso de cartas de Literatos el cual viene inspirado a cartas a la mujer, lee sus bases y participa.