nos Invita a su nueva iniciativa en honor al artista-pintor, cineasta, fotógrafo y diseñador Man Ray
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Melancolía en el silencio
La mirada esquiva, altiva y caprichosa de una dama que nació del alba, hija de la luna blanca, que habla los silencios del alma.
Y desde lo lejos veo cómo una lágrima esquiva, cae ferviente por tus mejillas, el corazón se aprieta y la sonrisa que una vez fue parte de tu vida, se oculta en la semilla del lamento.
En su silencio eterno cruje la memoria, la infancia de una niña que jugaba entre la brisa y soñaba con ser ángel teniendo alas algodón dulce.
La veo tan sumisa, calmada y apagada, su espalda eterna cuántas historias guarda, y sus ojos apagados como lámparas nocturnas y cuando ha de dormir el niño.
Sin embargo, su apariencia duele internamente, no grita, pero pesa, no duele pero, mata, y sus palabras se ahogan al clamor del alba.
Y los primeros rayos del sol que la congelan muestran su esencia, quebrada como la jarra de la mesa en la entrada, aquella con las rosas marchitas sin ser tiradas, y es que su recuerdo perdura por más que el sentimiento haya muerto.
El lamento, aunque invisible, deja marcas como un río sin cauce que insiste en buscar su nombre entre las grietas del tiempo; ¿pero qué es el tiempo? Si este no existe más que en un reloj olvidado en la pared, que habla sin ser escuchado.
Espectador esquivo de una diosa extinta, una ninfa perdida que abre el pecho entre sus lágrimas, buscas la puerta de la libertad de tu alma, ¿pero acaso existe? Si no es que está, solo vive en tu memoria.
Y antes de que descubras que desde las sombras te observo, te levantas y caminas como flotando en el viento, como el aire que se hunde en el tiempo y vuelve al inicio cuando recién nos conocíamos.