¿La marciana es real? La aventura de Mario Hugo
Los marcianos, ¿Nos escucharán con sus antenas? Una duda garrafal se me metió en la cabeza después de ver la película en clases. A la señorita Opazo siempre se le ocurre ponernos a ver ese tipo de películas y ni ella sabe qué tanto de verdad hay.
Aún me acuerdo cuando hace una semana nos explicó cómo era la vida de los romanos. Aunque viéndolo bien, mi papá se porta como un paterfamilias, siempre hay que hacer lo que a él se le ocurre.
La señorita Opazo quedó con la boca abierta cuando le dije que mi papá era romano y todo orgulloso le dije - “la semana pasada mi papá expulsó a mi hermana porque estaba embarazada”- y para rematarla le solté - “usted dijo que el patán familia echaba a los hijos que no quería y así mismo hizo mi papá”-.
Pero bueno, ahora la cosa eran los marcianos, pero no de esos que vienen bailando el “cha-cha-cha”, sino de esos otros con antenas bien largas y dedos pegotes, así como si estuviesen hechos de slime.
Cuando estábamos en el recreo, le dije a Pipo que buscarámos marcianos, y me inventó que le dolía la panza, aunque no sé si era de verdad o no. Mientras el Pipo se quejaba de la panza llegó Susi, es bien linda pero tan metida.
Ni tiempo me dio a hablar cuándo ella ya parecía loro.
-¿Te diste cuenta de que doña Lola, está mirando muy fijo a Pipo?– dijo medio insidiosa.
Incrédulo miré a doña Lola, una señora gorda con un lunar peludo en la mejilla, me da nervios mortales cuando me saluda con un beso Sin embargo, tenía razón, doña Lola miraba fijo a Pipo y más se retorcía del dolor. ¿Coincidencia?
Doña Lola se dio cuenta, no de que la veíamos, sino del dolor de Pipo, quien lloraba en el suelo, lo agarró y salió corriendo con Pipo bajo el brazo. Esa fue la última vez que lo vimos.
Pasaron unos cuantos días y él no daba luces, fue ahí que empezamos a sospechar que doña Lola era marciana. Pasó lo mismo cuando Leonora estaba saltando a la cuerda, doña Lola la miró y de seguro su lunar con algún poder hizo que ella cayera.
Doña Lola se la llevó quién sabe a dónde, porque ella tampoco volvió.
-¿Y si doña Lola se los come?- me preguntó Susi con los ojos llorosos.
-¡Nah! ¿Cómo va a ser eso? De seguro los usa de combustible para irse a su planeta-, le solté con toda la emoción garrafal.
Me puse a anotar todo en la libreta , la tenía llena de dibujos con la supuesta imagen de la marciana. Cuando pensaba en ella, me recorría una agüita helada por la espalda.
Cuando llegó el lunes iba todo emocionado; según yo, tenía la solución. Le había preguntado a mi primo mayor, y él me saltó diciendo que si le tiraba jugo de limón al marciano, este se retorcería de dolor.
Mi botella iba repleta de limón y debía esperar al momento preciso. La señorita Opazo se puso a hablarnos otra vez de los mentados romanos y sus leyes de las tablitas. Aunque en mi cabeza no cabía ningún romano y solo estaba la idea de atrapar al marciano.
Cuando por fin tocaron el timbre de recreo, salté y agarré a Susi de la mano. Íbamos corriendo a todo galope y sin darme cuenta choqué de lleno con el poste de la bandera. Veía todo borroso; ahí, delante de mí, estaban seis doñas Lola, ¡la marciana se podía multiplicar!
La marciana me agarró como pelota y salió corriendo conmigo. Ahí pasaba mi corta vida ante mis ojos. De miedo parece que me desmayé y desperté en la enfermería. Allí estaba mi mamá, que lloraba a moco tendido; detrás de ella estaban Pipo, Susi y doña Lola sentada por el cansancio.
Al final, doña Lola no era una marciana, el Pipo no había estado porque lo operaron de apendicitis y lo único raro en doña Lola era su lunar peludo.
Por cierto, en casa todo se arregló, mi papá romano volvió a recibir a mi hermana y ahora anda todo cocoroco, parece que esté “patán familia” no era tan malo como el de esa época.
Bueno, al final doña Lola no fue marciana, pero Don Justo, el conserje, se ve medio raro estos días, habla solo en el cuarto de los trastos y quizás por ahí tiene una nave o ¿él sí esconde un real marciano?
Este es mi relato en tono humorístico para el concurso de con el tema Llegaron los marcianos.
Sin más que decir, se despide de ustedes ¿una humana o extraterrestre?
La portada fue creada en canva con recursos gratuitos, el dibujo fue creado por mi hija menor