Oráculo
Entre temblores, cae al suelo. Su cabeza apoyada, y el resto de su cuerpo intentando erguirse embestido por violentos espasmos. Con un grito deja de moverse. Se levanta despacio y busca con la mirada. Esos ojos fríos se reflejan en mis ojos.
—La luna muerta, ¡purificación y regeneración! ¡Castigo y finalización!
El oráculo había hablado. Algo terrible iba a ocurrir. Los dioses gustan de símbolos complejos; complejos para los hombres. Hombres como yo, al menos. Con la luna nueva, algo terrible vendría. Terrible, el final de un periodo. El final de las formas, no de las fuerzas.
Cuando —en el novilunio— comenzó a llover torrencialmente, mi corazón adivinó que no volvería a escuchar la voz de sus dioses.
«Llega el diluvio y las aguas cubren la tierra».
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Convocatoria
Enlace a la convocatoria de @cumanauta.
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