Un trato justo
Acostado de lado intentó conciliar el sueño, pero la idea fija impidió el efecto sedante de la suave música. El recuerdo fresco de la intensa negociación para la compra del objeto anhelado, melló su seguridad habitual. Acostumbrado con salirse con la suya, siguiendo la lógica de lograr el máximo beneficio al menor costo; siente la amargura en la boca, la frustración por no alcanzar las condiciones más favorables para él en el último negocio, lo perturba.
Cierra los ojos, trató de concentrarse en la melodía mientras adopta una postura fetal, encogiendo las rodillas por dentro de la manta, busca protección y así evitar el frío penetrante por los pies. Observó el reloj despertador, los dígitos azulados indicaban las dos de la madrugada. Revive cada instante de la conversación, por un momento pensó en la superioridad de su estrategia y en la gran ganancia perdida. Subestimó al negociante de turno, quien tan solo procuró un trato justo.
Dan las tres de la mañana, la sequedad en la garganta lo obligó a levantarse con la manta encima. Sin encender la lampara de noche, cuida de no a hacer ruido, no quiere despertar a su esposa y delatar su derrota. Va a la cocina y del botellón se sirve un vaso de agua. Cada sorbo es como una estaca que penetra su esófago, al asociarlos con los hábiles argumentos esgrimidos por el vendedor cuando él intentó llevarle a su terreno y tumbarle el precio. Una negociación sin compromiso que no pudo rechazar a pesar de ser un trato justo, y eso lo molestaba, justo sí, pero no tan rentable.
De vuelta en la cama, escuchó el leve susurro de su mujer diciéndole:
—Si no estás conforme con el negocio, entonces habla mañana con el vendedor, y retráctate; al final es un negocio sin compromiso.
Él sorprendido respondió:
—Tienes razón, cariño. Lástima que no tengo argumentos de peso para romper el trato sin exponer mi propia avaricia. Él me hizo comprender que existe ética en los negocios más allá de la racionalidad pura del máximo beneficio, y eso, no me deja dormir al resurgir mi conciencia perdida.
Fin
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