(Nuestras éticas son parte de nuestra personalidad, podrían estar dictadas por nuestro ego o al menos a nuestro ego le gusta que las respetemos... En cualquier caso creo que nosotros mismos nos obligamos a respetar nuestra ética, lo cual no digo que esté mal pero siempre es un "o" y no un "y") Lo maravilloso, sin embargo, es tomar conciencia del hecho de que cuando trasciendes algo lo haces sin el menor esfuerzo. ¿Es posible, queridos amigos, que ese “no esfuerzo” sea voluntad de Dios?