Sobre las montañas hay un paso… angosto y efímero. Sorteando los riscos más incómodos, los peñascos de monte que una vez albergaron gente. La historia del paso en las montañas es como cualquier historia, solo que el paso aun sigue existiendo a pesar de los años… una historia que se considera leyenda. Y es que el primero en descubrir el paso en las montañas fue Pedro de Jesús Carbajal, un antiguo colono español que buscaba la cueva de Manolito. Se dice que en esa cueva Manolito enterró uno de los tesoros piratas más grandes, joyas y oro en grandes cantidades las cuales nadie pudo contar jamás. Un gran matemático le dijo a Pedro de Jesús que jamás podría sacar el tesoro completo, porque era demasiado peso y el pequeño paso en la montaña no resistiría demasiado. Entonces Pedro de Jesús pensó en sacarlo parte por parte. Solo así podía tenerlo, aunque se demorara mucho tiempo… entonces el matemático le advirtió que ese plan era lento y según sus cálculos podría demorarse 20 años en sacarlo, debido a que Manolito colocó grandes piedras en la entrada de la cueva y muy en el fondo estaba el tesoro. Pedro de Jesús pasó semanas enteras buscando una alternativa más rápida, pero no la encontraba, hasta que decidió buscarse una mujer, y con una mujer tendría un hijo y ese hijo a los 15 años podría ayudarlo a terminar de sacar el tesoro a los 20, porque Pedro de Jesús sabía que estaba ya muy viejo y con dolores en la espalda. Entonces experimentó la desesperación de no encontrar una novia, pues la promesa de un tesoro no era suficiente para encontrar a alguna interesada y tras años de pedir matrimonio a más de 200 mujeres desistió.
Pedro de Jesús pasó meses y meses en una profunda depresión y convencido de que el era el único sabía donde estaba el tesoro se negó rotundamente a comentarlo a otros que pudiesen ayudarlo y compartir el trofeo, así que se volvió un viejo envidioso y obstinado, creyendo que su secreto de por sí lo hacía rico… hasta que un día empezó a alardear que sabía dónde estaba y llegó tan lejos que incluso, convencido de que nadie podría sacarlo rápidamente desafió a algunos, pero ya nadie le hacía caso a un viejo enloquecido y obsesionado. Fue precisamente un día cuando se encontró con el matemático y este le confesó que llevaba ya mucho tiempo pensando en crear un puente sobre el paso, con los materiales específicos y el diseño adecuado podrían sacar las rocas en carretas y en elevadores y acceder al tesoro en solo un año… pero como era de suponer Pedro de Jesús se negó, no le gustaba la idea de compartir aquel tesoro.
El entierro de Pedro de Jesús pasó sin penas ni glorias, una vida llena de ilusiones, pero jamás logró nada importante… llevándose con él la ubicación de la cueva de Manolito.
Años más tarde una expedición arqueológica encontró la cueva y tras retirar las rocas a través de un puente, durante 6 meses de arduo trabajo descubrieron que Manolito no escondió ningún tesoro allí.
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Tanto la imagen como el texto es de mi autoría.
La imagen la pinté usando el software de dibujo Painter.