Descubrí que me gustaba escribir cuando recién estaba aprendiendo a hacerlo, en segundo grado. La maestra nos pidió que, dentro de nuestras muy limitadas capacidades expresivas, escribiéramos un pequeño relato.
Con el paso de los años, a medida que me transformaba en un lector compulsivo, descubrí que me apasionaba todo lo que tenía que ver con el libro impreso. No sólo el olor del papel y de la tinta. Me detenía a observar y me preguntaba sobre las páginas en blanco, curioseaba en los datos de impresión, los derechos de autor, el interlineado, la tipografía…
Luego, comencé a trabajar en el periódico de mi ciudad y allí los periodistas no sólo escribíamos, también teníamos que diseñar nuestras páginas, aprender sobre títulos, calcular cuánto espacio ocupa un texto de determinada extensión.
El año pasado junto a una amiga tuvimos oportunidad de trabajar en la corrección, edición, diseño y maquetación de dos libros de poesía y dos de historia.
Después de unos meses de inactividad, estoy trabajando en la maquetación de un fanzine personal y entusiasmado con la idea de volver a dedicarme a la edición de libros.
Si a alguno les interesa mi trabajo pueden contactarme a través de mi perfil.