Una aclaratoria del autor
Los dos poemas dentro de esta entrada fueron creado originalmente para un concurso de poesía espiritual en España, como perdí, nunca fue publicado, por lo que será la primera vez que los de a conocer al público de forma oficial. Dichos poemas estan inspirados en la guerra y son el eje central de un poemario que hice conformado por unos 13 poemas en versos libres, que narran la historia de una misma tragedia familiar causada por la guerra desde distintos puntos de vista. Espero que disfruten de ellos.
El guardián de los espinos
Extraño cielo difuso,
no sé si mi plegaria será para ti
otro guijarro arrojado
en la noche del mundo.
Ignoro si existes,
si sabes mi nombre,
si conoces mi espíritu
o has visto la bondad
que anidaba en mi corazón
antes de los tiempos oscuros.
Pero si existes y realmente nos amas,
¿dónde estás cuando te rogamos?
Cuando pedimos que detengas
las balas de nuestros verdugos,
la sangre de nuestros heridos,
o el llanto de nuestros hijos.
¿Por qué guardas silencio
ante nuestro dolor, nuestra pena
y nuestra furia?
¿Dónde estás, Dios,
cuando llegan los tiempos de sangre?
Cuando hieren a tus creyentes,
incendian nuestras ciudades
o ultrajan a nuestras mujeres.
¿Dónde estás, Dios, cuando las bestias
disfrazadas de hombres
nos desangran clamando tu nombre?
¿Dónde estás cuando nuestros sueños
son devorados por las llamas,
y la única voz que se oye en el corazón
es la de los fusiles, los morteros y las granadas?
¿Dónde estás cuando contemplo
los espectros de la inocencia perdida
asomarse en la furiosa mirada
de un millar de niños?
¿Dónde hallo tu consuelo
cuando la bondad de este mundo
es pisoteada por las bestias
que se mofan de nuestras lágrimas
y nos corrompen con sus rencores?
¿Dónde puedo escuchar tu voz
cuando me arrebatan mi casa,
a mis hijos y al amor de mi amada?
Dejándome completamente solo,
en un lóbrego cementerio,
como el triste guardián
de un árbol de espinos.
Respuesta de Dios
Contempla mi reflejo en el agua de los ríos,
encuentra mi alegría en la sonrisa de tus hijos,
escucha mi palabra en los latidos de tu alma.
Y si aun así no me oyes, ni me ves o me sientes,
encuéntrame en el rocío, en la luz de las estrellas,
en la voz de las montañas, en el rugido del volcán
o en las olas del mar.
No olvides nunca, hijo, que yo no soy solo espíritu;
que mi carne es el mundo que he creado junto a ustedes.
¿Aún no sabes dónde estoy?
Estuve a tu lado el día que descubriste el amor
en la flama de un beso robado a un arcángel.
Estuve a tu lado contemplando ríos de luz
en tus ojos el día que te descubriste padre
mientras sostenías a tus hijos en brazos.
También estuve a tu lado en sus cumpleaños,
deleitándome en la belleza de sus vidas,
compartiendo sus sonrisas,
festejando el amor que les prodigaste.
Fui tu compañía en aquellos días de furia,
cuando esos hombres oscuros
se transformaron en tristes verdugos.
Y también sostuve tus manos,
el día que los perdiste en una lluvia de fuego
Lloré por ti cuando el miedo, la furia y el odio
te sembraron el dolor que hoy te aflige.
Yo siempre he estado ahí,
en tus días alegres y en tus días aciagos,
pero no me has visto.
Porque el odio, el miedo y las pérdidas
te han cegado ante la gracia, belleza, y amor,
del mundo que yace delante de ti,
mi triste guardián de los espinos.
Nota. Ambas imagenes fueron generadas por Gemini para este post.