Sobre todo creo que
No todo está perdido.
Tanta lágrima, tanta lágrima
Y yo, soy un vaso vacío.
Oigo una voz que me llama,
Casi un suspiro
Jorge Drexler - al otro lado del río.
Yo veo el río allí, entre esas dos montañas; en Mérida.
Apenas le echo un ojo breve a la publicación y luego de entender lo que entendí con mi intermedio nivel de inglés empecé, sin quererlo, a tararear una canción: “Sobre todo creo que, no todo está perdido…” y pensé que eran los versos ideales para iniciar una publicación sobre la ilusión.
Mi querido Jorge ha dicho muchas cosas ya sobre la vida, en un eterno divagar sobre las razas, la vida y la existencia en general. Le he tomado la palabra a tal compositor en varias cosas y por eso, el nombre de la publicación “Al otro lado del río” que está asociado a la canción con la que empezó todo este pequeño terremoto emocional el cual trato de describir aquí.
Estoy sacando las diversas facetas que existen en mí, explorando los matices de cada situación. Apenas hace poco me he levantado con la cara polvorienta de diversos traspiés, y viendo mi rostro más lamentable, le di un abrazo al hecho de que el aire me atraviesa para mantenerme vivo; y a partir de allí, empezó a nacer un nuevo yo.
Son estos momentos en donde exploro diversos lugares, y este poema tan recurrente, escrito hace tiempo (y publicado también previamente), me dio vueltas en la cabeza durante varios días hasta que hoy, al toparme con este concurso siento que es ideal a la temática para compartirlo nuevamente. Igual le añado una que otra novedad, pero en esencia, es el fénix de aquellos años que le dio vida nueva a mi yo de antaño.
¡Y nada! A disfrutar de la poesía.
En un rincón se esconden
las olvidadas huellas
que quedaron marcadas
luego de tantas penas.
En otra esquina vive
aquel temor naciente
de lo que ahora no existe
y el mañana que viene.
En la tercera esquina
vive cada suspiro
de lo que fue surgiendo
y lo que se ha perdido.
Y en otra cuarta esquina
vive el breve recuerdo
de lo ya construido
y lo que arrasó el viento.
Vivo siempre en el medio
de esas cuatro porciones
y en la ventana observo
brillantes ilusiones.
De todas me sorprendo
cuando el viento se mueve,
y en todas reconozco
mejores tiempos siempre.
Sobre todo creo que... No todo está perdido.