Un poema más de los brotados al pulso cotidiano. Aunque escrito hace varios años, parece avenirse con el sentimiento de estos tiempos.
Al término
Al término
siempre la noche sola
solitaria la casa
el cuerpo retirado
El espacio hondo
del silencio
que anula la pregunta
sin tiempo
sigue allí
todavía
El corazón golpea
–parece distante–
La mano acaricia el vacío