Sonaba fuerte, como un tropel,
y la lluvia seguía cayendo.
¿Cómo saber del destino inminente?
¿Y de este desastre y este corazón roto?
¿A qué designio responde este dolor
de niños huérfanos, de familias ausentes,
de vidas destruidas?
La vida volverá a ser
esas hojas cayendo sobre la plaza
y la luz del sol, silente,
atravesando las ramas.
Será, como un tropel,
entonces el ánima de la gente,
y yo callaré
por ellos.
Gracias por su lectura.
