A lo largo de la historia de la poesía, siempre ha habido autores que no obtienen el merecido reconocimiento en su momento. Es el caso del poeta español Ángel Crespo, quien falleciera el 12 de diciembre de 1995. Quizás por no identificarse con un grupo o una tendencia en especial, y por pasar mucho tiempo fuera de España, no es tan conocido como otros poetas de su generación —la del 50—, como Jaime Gil de Biedma o José Ángel Valente. Sin embargo, su poesía, como intentaré mostrar, tiene un gran valor lírico, de mucha fuerza simbólica.
Autor de unos 25 libros de poesía y de varias antologías poéticas propias, fue también un ensayista y crítico, y un destacado traductor, por lo que recibiera dos importantes premios. Entre sus libros de poesía puedo nombrar Una lengua emerge (1950), No sé cómo decirlo (1965), Con el tiempo, contra el tiempo (1978), La invisible luz (1981) e Iniciación a la sombra (1996, póstumo). De sus libros de ensayo destaco Juan Ramón Jiménez y la pintura (1974), La vida plural de Fernando Pessoa (1988) y Los trabajos del espíritu (1999, póstumo). Realizó la traducción de la Divina Comedia de Dante, del Cancionero de Petrarca y de gran parte de la obra de Fernando Pessoa (por ejemplo, Libro de desasosiego), además de varios poetas brasileños.
Seguidamente, reproduciré unos poemas breves suyos, que comentaré sucintamente al final.
Bajo un cielo sin pájaros
¿qué redención podemos
esperar -o qué canto
suspendernos sabría?Va el sol cayendo, y su cadáver frío
no cruza un ala -y todas las auroras
gritan desde su ayer que no está muerta
la hoja postrera.
¿Pero en qué paisaje
tiñe de verde, en qué país, al viento?
El tedio a veces es como el amor;
mana de las cavernas
del pecho, se dilata,
atraviesa la estancia y los cristales
y se difunde hasta perderse
de vista.
Y, barnizado
con su color distinto,
es más íntimo el mundo.
Ignorancia de otoño
Para ignorar, hay que vivir.
Las manos ya se niegan
al testimonio de los días
y las noches paradas.Maduras
pero todavía no asoman,
amargos, los gajos abiertos
que oculta tu temor.
Aún no ignoras bastante.
Temes el vuelo de ese pájaro
obstinado.
¿Transcurren, pues, las estaciones
o eres tú, tan absorto, el tiempo?Sabes ya que la lluvia
no importa, que nada vale el plazo
de la espera.
Lo sabes
e ignorar es el alimento
del hombre —el de esta brisa
que no se sabe aire.
Paloma de Helsinki
Por miedo de que ardiese una paloma
que eclipsaba al sol con sus plumas
volando hacia las llamas
que apagaba el crepúsculo,
ya no pude escribir aquel poema
que temblando empecé
por miedo de que ardiese una paloma.
Jardín de Turena
La joven se sentó en la hierba,
se desnudó los pies
y amaneció más allá de la aurora.
Si bien se trata de poemas de diferentes libros, podemos advertir en ellos cierta proximidad o afinidad, que nos conectan con la poética de Ángel Crespo.
En el primero resaltan el vuelo y el canto a través de la imagen del pájaro, pero también la del ocaso, que pudieran unirse al sentido de la redención, entendida como posibilidad que nos ofrece la naturaleza —al ser nosotros seres naturales— como liberación, junto al tiempo.
En el segundo, el tedio (¿el “spleen” de Baudelaire?), singularmente, aparece asociado al amor: actúa como dilatación del tiempo en nuestras vidas y como resignificación de esta.
El tercer poema comienza con una frase que podríamos asumir en su dirección contraria: para vivir, hay que ignorar. Pareciera que se postulara que el saber no solamente es limitado, sino que puede ser también limitación del vivir; así, este necesitaría del ignorar.
Aunque apenas sugerido, el tema de la creación poética podríamos percibirlo en las imágenes del canto en el primero, asimismo en el del vuelo —del pájaro, de la paloma—. En el poema, la paloma está expuesta a “arder” en el crepúsculo, como una amenaza o su anulación, así como el poema no puede concebirse o realizarse. Subyace, conjeturaríamos, la referencia histórica a la paz de Helsinki.
Para finalizar, quise compartir con ustedes un brevísimo poema de Crespo, quien había mostrado su inclinación hacia la brevedad casi aforística (no es casual que, póstumamente, en 1997, fuera publicado un libro suyo titulado Aforismos). La belleza y delicadeza de ese poema convierte en fútil mi posible interpretación.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Crespo
http://amediavoz.com/crespo.htm
