Ayer, 8 de abril, el mayor poeta vivo de Venezuela, Rafael Cadenas, arribó a sus 96 años (nació en Barquisimeto, Estado Lara, en 1930). Autor de una obra poética que nos acompaña desde nuestra juventud, es un escritor poseedor de una sobria y radical po(ética), como me ha gustado decir de su obra. Gracias a su perseverancia e integridad frente al lenguaje, la poesía y la realidad, se ha convertido en una referencia obligada para la vida, escritura y reflexión de muchos, en nuestro país y fuera de él. Por ello ha sido reconocido, entre otros relevantes galardones, con el más alto premio de las letras hispanas, el Premio Cervantes, en 2022.
Como decía, he seguido su obra y ejemplo de vida desde hace muchos años, en trabajos académicos (trabajos de ascenso universitario y de postgrado), seminarios y talleres que he dictado, pero también en ensayos diversos y ejercicios poéticos, publicados en esta plataforma y en la anterior. Dejaré al final una lista de sus referencias, para los que estén interesados.
Habiendo abordado muchos filones de su producción literaria, quiero en este post dedicarme a una parte de esa aguzante y problematizadora zona de su obra, la que ha cobrado más fuerza en los últimos años. Me refiero a esos brevísimos textos que él ha identificado con la palabra Dichos. La primera edición como libro de esa línea de escritura, de indudable interrelación con sus poemas y ensayos, es de 1992, bajo precisamente ese título: Dichos, publicado como pequeño libro por la editorial independiente yaracuyana “La Oruga Luminosa”. Pero posteriormente ha seguido publicando, de modo esporádico, en papeles literarios u otros medios, una continuación de ese ejercicio del pensamiento.
Se trata, como bien lo han indicado estudiosos como José Balza, Joaquín Marta Sosa y Aníbal Rodríguez Silva, de una escritura que se puede llamar aforística, en la mejor tradición occidental desde Heráclito, por ejemplo, pero abriendo una hendija que le da singularidad. Como bien expresó, Aníbal Rodríguez: "Con los Dichos los géneros literarios desaparecen y se establece una cercanía entre el pensar y el poetizar.”
Como es propio del aforismo, también en Dichos nos encontramos con textos concisos, incisivos, singulares, sorpresivos, abiertos a la interpretación, pero también cercanos al silogismo y, por lo tanto, irónicos, “urticantes” (al decir de Balza), incluso próximos al humor negro.
En ellos el poeta se pasea por temas diversos, desde el lenguaje, la poesía, la visión del mundo, la política, en suma, la vida, que, como dice Cadenas en alguna de sus “anotaciones”, es sinónimo de realidad.
Ya escribí una vez sobre una parte de su primera entrega; para esta, decidí tomar algunos de los que se nombran, en la edición que utilizo (indicada en Referencias), como Nuevos dichos. En otro momento escribiré sobre “Otros dichos”.
Haré un comentario final.
Estoy lejos del lugar hacia donde partí, pero a veces
puedo ver que es el mismo donde siempre estoy.
Algo, lo fundamental, brilla por su ausencia.
La realidad, esa desconocida inapelable.
Protege tu sencilla camisa que aún está sobre la
cuerda de los patios de la infancia.
Lo único que no termina nunca es el presente.
Esa quietud súbita no buscada es tu verdadero
estado.
Siempre espero que las palabras se salven de nosotros.
Haces el poema, y él también te hace.
Saborea la andanza terrenal.
La poesía puede apuntar hacia lo innombrable sólo
valiéndose de lo nombrable, pero no hay diferencia
entre ambos.
Si bien me resulta un tanto innecesario, casi fútil, comentar estos “dichos” de Cadenas, pues ellos deben ser interpretados por cada lector, podría decir, también concisamente, que la deslumbrante reflexión contenida en ellos nos conduce a o propicia la necesaria interrogación acerca de perspectivas, generalmente poco hurgadas o cuestionadas, para poner en relieve la ambivalencia del sentido, la reivindicación de lo elemental por raigal, la profunda riqueza del vacío (como lo advirtieron los antiguos pensadores taoístas o los místicos)… En fin, todos me gustan, y por eso los escogí del conjunto, pero, para cerrar, quisiera resaltar este: “Lo único que no termina nunca es el presente”.
Referencias:
https://marisabelcontreras.wordpress.com/wp-content/uploads/2014/06/dichos.pdf
Posts publicados por mí sobre Rafael Cadenas: 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8; 9.
