Se cumplen hoy 60 años de la muerte del escritor español Ramón Gómez de la Serna –12 de enero de 1963— en Buenos Aires, donde permanecía exilado desde 1936, al estallar la Guerra Civil Española. Gómez de la Serna, aparte de los numerosos libros novelísticos, ensayísticos y periodísticos, tiene en su haber dos importantes aportes: ser el primer impulsor de las vanguardias artísticas en España y creador de ese subgénero peculiar que él denominó greguerías. En este post nos referiremos sucintamente a lo primero y más ampliamente a lo segundo.
Sus amigos y estudiosos señalan que fue un hombre atraído siempre por lo nuevo, y con esa actitud se conecta su experiencia y conocimiento de las tendencias innovadoras del arte, incluyendo la literatura, que estallaban en Europa en las primeras décadas del siglo XX. Con ellas tuvo contacto gracias a su estancia en París y en otras ciudades europeas desde bien entrado el siglo, siendo muy joven.
Esa inclinación se manifestó en sus gustos y prácticas: reuniones y tertulias literarias en cafés (la más importante fue la del Café Pombo), programas radiofónicos, publicaciones en revistas, inusuales actuaciones cercanas a un "perfomance, etc. Su ejercicio literario tuvo una influencia decisiva en los poetas de la generación del 27(Gerardo Diego, Rafael Alberti, Federico García Lorca, entre otros), con la que la literatura española entrará definitivamente en la contemporaneidad. En 1931 publicó un libro que recoge su visión de los movimientos vanguardistas bajo el título de Ismos, palabra que quedará en la lengua española.
El segundo aporte indicado es la creación de un tipo textual literario que bautizó como greguería, y que definió: "humor + metáfora → greguería". Consiste en una construcción verbal breve, de allí su cercanía al aforismo, en la que se nos presenta, mediante imágenes, una asociación de analogía impensada, sorprendente, ilógica, inaudita, haciendo uso de la ironía y/o el humor. Gómez de la Serna inició la escritura de sus greguerías en tiempos tempranos de su vida y la mantuvo a lo largo de esta, publicándolas en libros, revistas y periódicos. Veremos a continuación varios ejemplos que no comentaré, pues la gracia de la greguería está en la interpretación que el lector pueda hacer de ella.
El silencio es Dios y será lo que durará más en la eternidad.
Entre la piedra y la piedra, en la uña de sus junturas está el polvo de los siglos.
Ese árbol falso que sólo es un dibujo chinesco que traza el farol de la calle sobre un lienzo de pared es casi un árbol verdadero.
Hay que estar a bien con la muerte, porque ella es la que continúa y perdura, no la vida.
La gaviota rema en su vuelo.
Guitarra: mujer de cuatro caderas.
Entre los carriles de la vía del tren crecen las flores suicidas.
Las golondrinas entrecomillan el cielo.
El libro es el salvavidas de la soledad.
Todos tenemos cara de payasos al enjabonarnos el rostro.
La tragedia del escritor es que no le reconozcan al día siguiente las mujeres que le han dado toda su confesión y toda su belleza la noche antes.
El paisajista no debía firmar sus paisajes, ya que Dios no los firmó tampoco.
La mariposa, al cerrar sus alas, pellizca dulcemente el aire.
La mariposa es lo poético de la naturaleza que me corresponde, porque mis greguerías son como mariposas o pueden venir escritas en las alas de las mariposas, siendo quizá así como llegan a mi cerebro.
Referencias:
Gómez de la Serna, Ramón (1972). Greguerías. España: Salvat Editores.
https://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_G%C3%B3mez_de_la_Serna
https://es.wikipedia.org/wiki/Greguer%C3%ADa
Aquí un video de Beatriz Montero recitando varias greguerías:
Gracias por su lectura.
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