Hace 120 años (el 2 de noviembre de 1905) nació en Alejandría (Egipto) uno de los más importantes poetas de habla francesa. Me refiero al poeta y dramaturgo nacionalizado libanés (se crio en Beirut, donde ejerció gran parte de su labor docente), Georges Schehadé. Entró en contacto con el surrealismo (algo de esa influencia quedó en su poesía) y compartió con los más brillantes escritores de los años 30, como Saint John Perse, Paul Éluard, André Breton, René Char, Henri Michaux y Octavio Paz (quien fue su primer traductor al español). En la década de los 60 se instaló definitivamente en París.
Sus primeros poemas aparecieron en publicaciones de pequeño tamaño y tiraje (“plaquettes”), bajo el título de Poesías. Así, tenemos varias Poesías (de la I a la V), publicadas a lo largo de los años desde 1938. Su último libro fue El nadador de un solo amor, de 1985.
Aunque había leído varios poemas suyos en Antología de la poesía surrealista, seleccionada y traducida por Aldo Pellegrini, fue gracias al apreciado poeta, crítico y traductor venezolano Alfredo Silva Estrada, a quien me unió una entrañable amistad, que pude conocer más ampliamente la obra poética de Schehadé. En 1999 el Fondo Editorial Angria (editorial venezolana independiente) publicó en una edición bilingüe, con presentación y traducción de Silva Estrada, Georges Schehadé. Las poesías. El nadador de un solo amor. Libro que tomaré para lo que les presento en este post.
La crítica francesa, y también escritores como Silva Estrada, han valorado la obra poética de Schehadé entre las grandes de la poesía escrita en francés. Más allá de cierta influencia surrealista, se trata de una poesía de delicado tono lírico y melancólico, donde reaparece la infancia, el inevitable mar, el amor, la muerte, el profundo sentido religioso. Es “una poesía luminosa y transparente”, en la opinión de ASE; una poesía de honda conexión con lo real, pero tocada por el ensueño y los sueños.
Se me ocurrió reunir varios versos esplendorosos tomados de poemas de Georges Schehadé, no poemas completos (aunque los suyos son, en general, breves), donde puede experimentarse la hondura poética comentada.
*La noche ha mezclado nuestras edades
*Y los pájaros mueren de las heridas del mar
*La mañana es el país de los árboles
*Los colores nacen durante los sueños
*Ahora cuando me hallo en el estado límpido de la piedra
*Estaré en tu recuerdo / Las montañas envejecen y se cubren de hojas / Y morirás / Porque hay demasiada poesía en la ceniza
*Como el agua que no tiene sino un solo ruido mil veces el mismo
*Cuando el silencio está lleno de mil pájaros juntos
*En verdad pocas cosas que decir a las sombras / Oh memoria de la vida
*Para nosotros la muerte es una flor del pensamiento
*Tendido tú y yo somos dos cielos en el agua / Y la palabra es nuestra única ausencia
Si bien se trata de versos sueltos, extractados de poemas, ellos en sí mismos condensan una sugestiva fuerza poética, casi podríamos decir que cada uno es un poema. Como los grandes poetas, nos enseña Schehadé el potencial poético que la palabra puede concentrar y expandir, y de allí la trascendencia de la poesía.
Referencias:
Schehadé, Geroges (1999). Las poesías. El nadador de un solo amor. Caracas: Fondo Editorial Angria.
https://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Schehad%C3%A9
En los siguientes enlaces pueden encontrar varios poemas de Schehadé: 1 y 2 y 3.
