La palabra de esta semana es popular entre los venezolanos. Al pensar en ella, se nos hace agua la boca. Recordamos el sabor del plato de pabellón criollo que mamá nos tenía preparado cuando llegábamos de la escuela. Viajamos a esos momentos en los que degustamos una arepa o una empanada rellena con este grano. O arrugamos la cara tras evocar el día en que uno de nuestros amigos confesó que se las come con azúcar.
Caraota, como bien dice Aníbal Nazoa, "es el grano que nos da una bendita planta leguminosa de la familia de las Papilionáceas”. En muchos países del continente, se cultivan numerosas variedades de este grano —también conocido como frijol—, las cuales, se dividen primero en grandes y pequeñas, y luego se subdividen por los colores de las semillas: blancos, negros, amarillos, morados, bayos, rayados y pintados.
En cuanto al origen, gracias al botánico Adolfo Ernst, sabemos que las palabras caraota, tapiramo, guacarao y tapirucuso, no se conocían fuera de Venezuela, por lo que algunos sospechan que muchas de estas plantas son indígenas del país. Actualmente, debido a la diáspora y el alcance que tenemos mediante las redes sociales, nos atrevemos a decir que el mundo apenas está conociendo dichas palabras.
Por otro lado, el escritor Arístides Rojas, consideraba que caraota es voz caribe o tupí. Mientras que en algunos textos, citados por el Dr. Lisandro Alvarado en su “Glosario de voces indígenas de Venezuela”, aparece con las siguientes variantes: icaraota, caruatas, caragota y carauta.
En cualquier caso, nadie puede negar que es tan nuestra como la arepa.
Luego de buscarla en el “Diccionario de la lengua española”, encontramos la siguiente definición: “Alubia o judía”. Mientras que el “Diccionario del habla actual de Venezuela”, nos ofrece más acepciones, entre ellas: “Nombre genérico para varios tipos de granos de plantas leguminosas”; “Sustento o alimentación en general de una persona”; “Sustancia estupefaciente elaborada con distintos tipos de barbitúricos”. Esta última hace referencia a las “caraotas de gelatina”, una droga aparentemente conocida en algunas partes del país.
Además, existe una frase coloquial, tal vez en desuso, que dice: “Ganarse las caraotas”, cuando nos referimos a una persona que debe trabajar para ganarse el sustento, como todo el mundo.
Y por si fuera poco, debajo de esta palabra, en el último diccionario mencionado, encontramos el verbo transitivo caraotear, que significa “Marginar a una persona o no tomarla en cuenta para algo”; aunque eso es otro tema.
Referencias:
• Real Academia Española. (1992). Diccionario de la lengua española (21a ed.).
• Nuñez, R; Pérez, F. (1994). Diccionario del habla actual de Venezuela. Venezolanismos, voces indígenas, nuevas acepciones. UCAB.
• Alvarado, L. Glosario de voces indígenas de Venezuela. CENAL.
• Nazoa, A. (2da.). (2014). La palabra de hoy. CENAL.
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