En la quietud de la tarde susurraba el viento en aquel pueblo llamado quién sabe. Los aldeanos lo llamaban así porque todo lo que ahí ocurría eran solo rumores o tal vez no. Esa tarde llegó al pueblo un joven bien parecido con sombrero amarillo y una peculiar pluma verde. Su aspecto era amigable; llegó preguntando por Linda Mendez. Los que se encontraban cerca de él le dijeron: "¿Linda Mendez? ¿Quién es ella?". El forastero se reía y decía: "Sí, Linda, una chica algo bajita de linda figura con su cabello largo negro azabache", hija del capataz Alfredo Mendez, el cual tiene mucho dinero. Todos se miraban entre sí y le contestaron: "No la conocemos ni a ella ni a ese tal Alfredo Mendez". El forastero, sonriendo, dijo: "Seguiré buscándola; quizás está con su familia" no muy lejos de aquí. Se quitó el sombrero y agradeció a todos.
En una humilde casita donde solo estaban un gato y un solo pajarito, llegó el forastero y tocó la puerta de la casita: "Toc, toc, hola, ¿se encuentra Linda?". Una voz a lo lejos le decía: "No, pero ¿quién la busca?". El chico le dice: "Soy yo, Juan". La voz le decía: "¿Juan?". "Sí", decía el joven. "Ah, espera un momento", le dijo la voz a lo lejos.
Pasaron más de 20 minutos y apareció una chica igual a la descripción del joven forastero. Con asombro, el chico le dice: "Ohh, eres tú, Linda, ¿cómo estás?". Ella tenía algo diferente en su rostro y le dice: "Sí, soy Linda, o quizás no". El forastero se la queda mirando muy bien y le dice: "No,mmm, creo que no eres Linda, ¿o sí? Es tu voz, pero tu rostro está... Algo extraño pasó cuando el forastero dijo: "Tu rostro está...".
Los aldeanos días después comentaron qué le pasó a ese forastero que vino por esa tal Linda; todos decían que se fue o quizás ella se lo llevó. —Pues, quién sabe —dijo un anciano que escuchaba los relatos. Cuando todos escucharon al anciano, voltearon a verlo y se asombraron, ya que tenía el mismo sombrero de aquel joven que buscaba a Linda.
¿Qué les pareció, niños, esta extraña leyenda? Abuelo, ¿pero qué pasó en realidad? Linda era una bruja o hechicera porque el joven se volvió anciano.
El abuelo contestó a sus nietos:"Cuenta la leyenda de este relato que en ese pueblo ocurrían cosas extrañas porque no tenían explicación, o quizás sí, no lo sé; recuerden que el pueblo se llama Quién sabe. Así que quién sabe qué pasaba en realidad; solo nuestra imaginación puede saberlo.
El abuelito de esos niños tomó su bastón, algo ya desgastado, y salió de la habitación cuando, de repente, los niños lo llamaron gritando: "Abuelo, abuelo, mira, apareció en la ventana un sombrero como el de la leyenda". El abuelo fue a verificar y no había nada. Abrazó a sus nietos y los llevó de nuevo a la habitación donde les había contado aquella leyenda. Cuando cerró la puerta, había un letrero todo deteriorado que decía "Familia Mendez". ¿Será que ese abuelo era el joven forastero o quizás no...?
Muchas gracias por leer
Las ilustraciones son de mi autoría.