Buenos días Comunidad Literatos.
Estoy participando en el Concurso de cuentos infantiles en homenaje al escritor venezolano Aquiles Nazoa.
Mi cuento lo titulé: La vida en el zoológico. A continuación el cuento:
Richard es un antiguo empleado del zoológico y conoció a Nelson, un curioso niño de 7 años, que va todos los domingos a visitar a sus animales preferidos.
Nelson se enfermó, no puede ir al zoológico,entonces Richard decide ir a visitarlo para contarle lo que pasa en el zoológico.
Amigo Nelson: -hoy voy a contarte como es la vida de algunos animales, en el zoológico, y lo que ellos me contaron,- dice Richard.
Voy a comenzar por el Señor Cóndor. El es un ave majestuosa pero está en un sitio muy pequeño y restringido.
El Señor Cóndor me mira y me dice:
-los humanos, como tú, no entienden que mi familia y yo somos los reyes de Los Andes que cruzamos, a través del azul del firmamento, las diferentes montañas.
El cuidador le contesta:
-Sí, yo sé eso. Pero… ¿de qué te quejas? Te traigo comida, te cuido, estás aquí con tu familia-
-¿De qué me quejo? De que me quitan la libertad, la libertad de volar alto. Si de verdad me estimas déjame libre- expresa el Señor Cóndor.
A lo que el cuidador le replica:
-No puedo hacer eso. Por ahora quédate aquí tranquilo. De esta manera te conocen los humanos y pueden valorarte. Así poco a poco lograrás tu libertad. Ellos mismos van a proponer que te liberen para que puedas regresar a tu amado hogar, a Los Andes.-
Ahora te voy a echar los cuentos que escuché entre la Señora Osa Polar y la Señora Osa Parda. ¡Pon atención!.
La Señora Osa Polar le comenta a su vecina, la Señora Osa Parda:
-A mi hijo y a mí nos rescataron unos científicos que estaban en Alaska. Le estoy agradecida por ese detalle pero ellos no entienden que este clima me mata. Vengo del frió extremo y aquí aunque me colocan hielo y mi casa es de hielo no logro adaptarme. Estoy engordando mucho porque no hago ejercicio. Este sitio es muy reducido para entrenarme. Menos mal que mi hijo todavía no se da cuenta. El es feliz aprendiendo a nadar. Me preocupa que nosotros, en nuestro hogar natural, tenemos un período de descanso largo que se llama hibernación y no sé como mi cuerpo responderá en este nuevo hogar.-
La Señora Osa Parda le responde:
-Quédate tranquila, espera ese período de hibernación y después, dependiendo de cómo te sientas, hablas con la Señora Maite. Me comentaste que ella es la que está cuidándote en este zoológico.-
-Sí, tienes razón. Y tú ¿cómo llegaste aquí?- pregunta la Señora Osa Polar.
-A mí me encontraron mal herida. En la zona donde vivíamos se nos terminó la comida y nos acercamos a las casas de los humanos. Allí buscamos comida en los pipotes de basura. Nunca los atacamos solo teníamos hambre, pero ellos tuvieron mucho miedo y nos dispararon. Mi novio y yo huimos. A él no le pasó nada pero yo estaba mal herida. Otros humanos, que no tenían miedo, llamaron a las autoridades para que me rescataran; así llegué a este lugar. Aunque no es el paraíso me tratan bien. Lo malo es que dejé a mi novio al otro lado del país y no lo volveré a ver.- contesta Osa Parda.
Osa Polar la consuela diciéndole:
-Quédate tranquila, aquí te buscan novio para que tengas a tus hijos.
De repente Nelson interrumpe a Richard y le pregunta:
-¿Y cómo están los delfines? ¿Ellos te hablaron?. Me fascinan esos animales. Son muy inteligentes. Siempre que estaba con ellos parecía que entendían lo que quería. Me hacen feliz.-
Richard le contesta:
-¡Ah! Los delfines…… ellos son especiales también para mí. Ahora los delfines que tenemos están dándoles terapia a unos niños que tienen problemas para concentrarse y tratarse con otras personas. Son animales especiales. Tienen sonidos y atenciones especiales para cada persona. Son únicos. Yo les hablé de ti. Ellos me transmitieron que te quieren.-
-Por favor diles que en cuanto me sane voy a visitarlos- replica Nelson.
-Está bien, tranquilo ahora voy hablarte de la familia de chimpancés que llegaron hace una semana.- responde Richard y continúa.
Los chimpancés son tres hermanitos huérfanos. Se llaman Maritza, Juancho y Manolo. Fueron rescatados de un comerciante abusador. Los tenía para la venta en Indonesia. Los maltrataba. Estaban en una jaula para que los humanos los vieran. No los alimentaba bien. Les daba comida de humanos. Eso los enfermó. Estaban asustados con los humanos. No nos hablaban. Yo los escuché conversando entre ellos y logré oír lo que decían:
-Como somos parecidos a los humanos nos quieren para que los imitemos y de esa manera les servimos para entretenimiento. No confío en ellos.- decía Maritza.
Luego Juancho le contestó: -hermana aquí por lo menos nos dan buena comida y la Señora Gladys, nuestra cuidadora, demostró que nos aprecia. Siempre está pendiente de nosotros.-
Después intervino Manolo y se dirigió a su hermana:
-Maritza a ti te tienen más consentida porque eres la única hembra. Además, como estabas más flaca la Señora Gladys, cada vez que puede, te carga. Te lleva a los entrenamientos de rutina y aunque tú a veces no los haces, ella no te regaña, más bien te tiene mucha paciencia. Vamos a confiar en ella mientras tanto……-
Nelson comenzaba a dormirse pero se acordó y preguntó por la lora Luisa, a lo que Richard respondió:
-Luisa está cada vez mejor luego del rescate. Ya aprendió muchas más palabras.
Luisa me contó que extraña mucho a su antigua dueña. Lloró mucho cuando ella murió. La familia de Luisa no le gustaban los loros y la abandonaron.
Me detalló que ella la dejaba volar y, a veces, pasaba la noche en un árbol de mango. Luego cuando se levantaba le aseaba la jaula y le ponía comida y agua fresca todos los días.-
En eso Richard ve que Nelson se durmió, le dio un beso en su mejilla y regresó al zoológico para continuar con sus labores de rutina.