El famoso periodista y fotógrafo, Jaime Agrela, está sentado en la sala de su casa, descansando en su mullido sillón de terciopelo verde oliva. Ese, en el que siempre se encuentra por las tardes, de un día cualquiera, cuando los recuerdos se aglomeran en su mente. A su derecha está la pequeña mesa, de fina madera de caoba, sobre la cual reposan sus fotos más emblemáticas enmarcadas en un bello álbum que, su esposa Eunice le regaló en su cumpleaños número 50. A sus pies su querida gata de angora, Minina, percibe esos raros sentimientos que brotan de su amo.
Jaime se encuentra leyendo sus remembranzas, escritas, como corresponsal de guerra…….
Sarajevo 20 de noviembre del año 1993. Los reporteros extranjeros estábamos corriendo por instinto de sobrevivencia. Los latidos del corazón se aceleraban más y más, pareciese que iba a estallar. En el sombrío atardecer…. escuchamos voces de miedo que salen de un convento. Supusimos que los soldados habían ingresado por la huerta.
La puerta trasera del convento había sido derribada….. …..decidimos entrar…la sangre se nos heló. Vimos monjas desmayadas, otras, reflejando sus caras el dolor por el honor mancillado….. Me recordé de mi hermana Manuela. Esas novicias tendrían su edad. En mi inconsciente juventud esos acontecimientos quedaron inmortalizados en las fotos que tomé. Esas fotos con las cuales gané el premio Pulitzer.
El aroma de café recién hecho rompe la concentración con el pasado. Eunice, lo invita a sentarse en el comedor para compartir, con ella, el café y una torta de chocolate con cerezas. El acepta. Su esposa sutilmente indaga sobre su futuro.
-¿Qué piensas hacer con tus recuerdos y con esas fotos?.Me parece que te estás atormentando demasiado. Tú te arrepentiste y donaste el premio a una institución benéfica. Tienes que vivir el presente. Propongo que usemos las lentes, de tu cámara fotográfica, para darle color a la vida y, plasmar las diferentes tonalidades en tus próximos trabajos.-
Jaime distraído con su pasado…. le dice:
-Al fin conseguí al grupo de monjas que vivían en ese convento. Quiero explicarles por qué le tomé las fotos y, saber si puedo hacer algo por ellas. Espero que no sea demasiado tarde para que me perdonen.-
-Me parece una excelente idea. De esa manera tu conciencia te lo agradecerá.- acota Eunice.
-Sí. Quieren conversar conmigo para narrarme sus experiencias con la finalidad de que no se vuelvan a repetir trasgresiones a los derechos humanos.-
-¿Cuándo será?- pregunta Eunice esperando recibir un gesto de abatimiento…
-Este fin de semana en el Parque ….-
No había terminado de hablar cuando se escucha el maullar, insistente, de Minina. El felino salta sobre el regazo de Jaime, como recordándole que también está a su lado en esos momentos triviales de su vida. Eunice interpreta la seña, de la cariñosa gata y, le da su comida preferida. Inmediatamente Minina se baja para comer su alimento.
-En el Parque Piedra Escondida este sábado a las 3pm. Allí podremos caminar y luego tomar algo en el cafetín. Me gustaría que me acompañases, tú eres mujer y captas la esencia del alma. Tu mirada interna, definitivamente, tiene rasgos telescópicos.-
-Gracias. Para mí es un honor acompañarte.-
Se realizaron todos los preparativos. Llegó el día acordado. Las ex novicias se encontraron en el parque con el matrimonio Agrela. La más afectada, Juliana, comenzó la conversación:
-Esa tarde estábamos orando cuando escuchamos un ruido parecido a los truenos. Todas nos asustamos y decidimos dividirnos en 3 grupos. Unas se quedarían cerca de la puerta principal, otras en la parte trasera y otras en el centro del convento.
Lamentablemente las novicias que estaban en la parte trasera, al enfrentarse a los soldados, sufrieron mucho. El silencio y el olor cercano…. hicieron una descarga, de miedo fulminante, en las demás. Ellos siguieron avanzando…..sin piedad.
Los sollozos y la histeria de las monjas los enfurecieron. Unos comenzaron a debilitarnos…otros al ver la belleza y los rostros angelicales de algunas de las novicias huyeron pero, los más enardecidos nos miraron con ojos lujuriosos….. no tengo más palabras para describir lo que vivimos.-
Hubo un silencio……la más ecuánime, Rita, siguió la conversación:
-Muchas de nosotras nos enteraríamos después que estábamos embarazadas. La noticia la recibimos con dolor. Cuando queríamos olvidarnos del pasado….. este se perpetuaría eternamente en nuestras vidas. Ese acontecimiento marcó nuestras existencias. Decidimos abandonar el convento. Gracias a nuestra fe decidimos tener a nuestros bebés. La vida nos dio un giro inesperado……El amor brilló como un sol naciente y creció todos los días. Dios nos bendijo con hijos maravillosos.-
A Rita se le iluminó la cara con la calidez de la inocencia. Nadie pensaría que ese acontecimiento produjese amor y felicidad. Algo incomprensible para los demás. Jaime al sentir esas emociones quiso captarlas con la lente de su cámara y así hizo.
La más tímida, Berta, interviene:
-Yo estuve mucho tiempo en tratamiento sicológico. Lo superé….. Después, de tanto analizar mis sentimientos, pedí a Dios que me mostrase el camino……También salí del convento. En mi caso tuve muchos pretendientes…..
Eunice, con su sensible y acucioso lente personal, interrumpe y comenta:
-Berta sus ojos hablan, la ternura se escapa en su dulce mirada transformando su entorno…..-
Berta continúa:
-Nunca me casé. Mi vida transcurrió en un orfanatorio, cuidando a los niños huérfanos. Muchos de ellos fueron felizmente adoptados; otros no corrieron la misma suerte pero tengo la satisfacción que son personas nobles y trabajadoras que actualmente están forjando su destino.-
Para finalizar Juliana pide a Jaime:
-Señor Jaime el mejor regalo que nos puede hacer es trasmitir nuestros sentimientos y experiencias, al mundo entero, para que la paz reine en los corazones humanos.-
Rita sigue:
-También son importantes las fotos. Sin ellas no hubiesen sabido de nuestra existencia. Ahora es tiempo de paz.-
Jaime, sorprendido, se atraganta con las palabras: -¿Entonces me perdonan?-
Berta, esta vez con voz fuerte dice: -No hay nada que perdonar.-
Jaime toma nuevamente la cámara, con la lente enfoca el momento culminante de felicidad colectiva…..y hace, clic, tomando las fotos restantes que llevarán el mensaje de paz y amor al mundo entero…...
La esencia del alma captada por la lente de Jaime Agrela por María del Carmen Sánchez Copyright © 2022