No llores Ana, ¡todo estará bien! le repetía una y otra vez a mi hermana; mientras reprimía mis lágrimas, sentía ganas de salir corriendo, pero no podía dejarla sola allí.
Sin tener noticias de la Salud de mi madre, la angustia se apoderaba de mí, la habían aislado en ese hospital, donde ni siquiera podemos entrar…-“¡No me dejes aquí hijo!”, fue lo último que me dijo mamá.
Estos 3 días, los peores de nuestra vida, durmiendo en esta banca, casi sin comer; con miedo me acercaba a preguntar por ella, -Esta estable, solo me respondían, entonces yo mismo me decía: _¡Todo estará bien! ¡Todo estará bien!