¿Qué sería de la vida sin la risa, sin ese momento de divertimento? No la imagino. Así que ahí les va mi modesto aporte a este concurso. Espero, al menos, sacarles una leve sonrisa.🤭🙏
TEORÍA CONFIRMADA
Salí rumbo al trabajo, disfrutaba de la brisa mañanera cuando pisé algo blando. Mi primera reacción fue maldecir.
_ Me cago en la mierda.
Y si, era mierda. Me limpié con la yerba y la peste me revolvió el estómago, pero no iba dejar que esa bobería cambiará mi actitud, siempre escuché que "pisar mierda trae buena suerte".
Continué mientras oía el canto de los pajaritos. De repente, sentí que algo cayó en mi hombro. Si, más mierda. Sonreí, saqué un pañuelo y me limpié.
La guagua pasó en hora, incluso, me senté en mi sitio favorito. Semejante suerte me hizo valorar la célebre "Teoría de la mierda". A mi lado se sentó una adolescente con un bebé. Minutos después, un fuerte olor a mierda invadió la guagua y la joven me pidió ayuda para limpiar a la pequeña "mofeta". Quiso botar el culero sucio por la ventana pero con esta manía de ser el Capitán Planeta, no la dejé.
_ No voy a cargar con esa mierda en mi bolso_ dijo.
Saqué una javita de nylon y puse lo sucio.
_ Yo lo boto cuando baje_ le dije.
Java en mano llegué a mi destino. El césped estaba cubierto de almendras.
_ ¿Por qué será que nadie recoge esas almendras? Me preguntaba siempre.
No encontré ningún cesto de basura en el trayecto y tuve que cargar con la apestosa encomienda hasta el baño frente a mi oficina. Cada vez que alguien abría la puerta, la peste me daba una bofetada.
Para colmo, la muchacha que limpia no vino. Tuve que sacar la encomienda y llevarla hasta el crematorio. Para mi desgracia, se fue el agua y algún colega con mal de estómago, tuvo que usar el baño. No pasó nada bueno durante la jornada y volví a tener mis dudas acerca de la teoría.
Salí del trabajo y volví a ver las almendras. Pensé en lo rico que sería cualquier dulce con almendras. Busqué la javita y enseguida recordé cual había sido su triste final. Sin pensarlo, llené el bolso de almendras. Ya en la guagua, sentí un intenso escozor mezclado con picazón y ardor. Cuando miré, mi axila estaba plagada de hormigas santanillas. Ya tenía mi respuesta a la pregunta. Tiré el bolso y me rasqué con desespero.
_ ¿Qué le pasa, señora? _preguntaban.
No me gusta que me digan señora y eso me irritó aún más. Continué rascándome y le comenté a un hombre. Él, sin la más mínima discreción, grito:
_ La picaron las santanillas.
_Candela, no te rasques que empeoras, no te eches agua, quién dice, échate agua, eso te alivia_decían.
Y hasta hubo un gracioso que gritó:
_Quítate la ropa.
Durante un rato fui el centro de atención y la persona más importante de la guagua, cinco minutos de fama que hubiese preferido no vivir. Cuando me bajé, tomé el bolso y lo alejé de mi cuerpo con cuidado.
Llovía y no encontré donde refugiarme, no me atreví a meter la mano para sacar la sombrilla. Empapada, caminé rumbo a mi casa. Pasó un coche con un caballo regando mierda y me salpicó toda. Ya era el colmo, tanta porquería debía ser una señal del universo. Me armé de valor, metí la mano en el bolso, pasé por donde recogen y dejé cincuenta pesos.
Llegué a mi casa y solté el bolso en el patio. Mi hijo me esperaba con cara de quien no tiene datos móviles y le transferí 110 pesos.
__No me han llegado.
Se acercó y vio que había puesto un número mal.
_Mamá, apretaste.
_Calma. Vamos a llamar.
Llamé y me respondieron:
_ ¿A mí? No.
Y colgaron. En un último intento, envié un SMS, pero no recibí respuesta. A mi hijo le transferí otros 110 pesos. Volví al patio, miré las almendras con desprecio y las boté. Pasada una hora recibí una recarga telefónica de un amigo del extranjero y volví tener fé en la célebre teoría.
Al acostarme, entró un mensaje del padre de mi hijo:
_ Te mandé 100 dólares, confirma.
Ahí quedé convencida de la veracidad de la "Teoría de la Mierda". A la mañana siguiente, me encontré con el que recoge:
_ Vecina, vamos para darte lo tuyo.