La navidad ha quedado silenciada,
la tristeza y tu ausencia
son cosas que no se superan,
es algo que quizás no entiendas.
Te imagino sonriente y radiante,
pero en realidad no se si eso me duela más.
Es puro egoísmo,
¿hay alguna versión sana del egoísmo?.
Creo que no, no hay una versión donde
estés lejano y feliz,
en la que yo pueda recostar mi pena.
En cambio, te extraño más.
Pero aquí, debo entrar en el carril.
Tomar el hilo de mi fuerza
y remembrar las cantidades de recuerdos.
Aprender a vivir en tu ausencia.
Las navidades son vacías,
y yo he optado por ignorar la fecha.
Me alienta imaginar que es un día más,
común y sin sobresalto.
Hace un poco, alguien me dijo
que era mayor para sufrir por tu falta,
pero mi respuesta fue:
Hay ausencias que no entienden de edades...
Aquella persona entendió ipso facto
que me hirió,
su mirada se llenó de asombro
y mi cara de pesadumbre.
Por esta ocasión, parece ser todo. Si llegaste hasta aquí, muchas gracias por tu tiempo. Saludos, se despide La Cochina en Salsa.
Textos de mi autoría, contenido original.