Encuentra tu lugar, no en el universo, no en el mundo.
Encuéntralo en tu corazón, ahí, donde nace la fuerza
que te hace vivir cada día.
Ese lugar tiene que ser donde te sientas
bienvenido, donde abunde el cariño
y cese el dolor.
Con las manos extendidas, podrás descubrir
si estás en el lugar que buscas, cuando la calidez
de otra mano apriete con fuerza la tuya
y te levante.
Míralo todo con los ojos cerrados, desde el corazón,
confía una vez, solo una vez, pero confía que cada paso
es guiado y no abrirás los ojos hasta llegar al final.
Encuentra ese lugar en tu corazón y compártelo
conmigo, que también busco mi lugar,
en un corazón roto, lleno de puentes y abismos,
ya casi sin fuerzas.
Muchas veces pensé que era bienvenido.
Muchas veces pensé estar rodeado de cariño,
y no veía el dolor.
Muchas manos tomaron la mía,
pero nunca apretaron fuerte para poder levantarme.
Confié muchas veces, en muchas personas y nunca llegué
al final.
No me rindo, hoy en mi corazón siento que lo veo,
está cerca.
Tal vez tu lugar también pueda ser el,
el mío.
Foto de Uriel Mont en Pexels