Novela original
Tres semanas de espera hasta que regresaron Elías y David. Con cierta prisa, fueron informados de la situación y se les preguntó a donde iría a parar el voto de cada uno. Elías era un explorador muy hábil que ya pasaba los 40 años de edad, estaba entrenando al joven David desde hacía 5 años. Habían recorrido cientos de km en galerías en todo este tiempo. Antes de emitir su voto, tenían algo que contar.
No habían demorado tanto por entretenidos o por haberse perdido, la experiencia de ambos no dejaba dudas. Recorrieron el mismo camino a la entrada de las galerías menos exploradas, mientras se alejaban de la entrada introduciéndose en la garganta de las galerías, las miradas descubrían que toda la fauna que habitaba por allí estaba muerta.
No había olor en el ambiente. Examinaron a los animales muertos y se alejaron lo más rápido que pudieron, sentían como si los persiguiese aquel mal, que aniquilaba a todo ser vivo sin dejar huellas. Un paso primero, otro después, así ambos volvieron a retomar sus fuerzas y capacidades para regresar.
Un incidente con gas radón fue la conclusión. No existieron nunca pruebas médicas para su detección en los seres vivos, más allá de análisis periódicos para ver si existían posibles signos de cáncer de pulmón. Los síntomas más comunes son la falta de aire (dificultad para respirar), una tos nueva o que empeora, dolor u opresión en el pecho, ronquera o dificultad para tragar.
La alarmante noticia ponía en riesgo la seguridad de todos, había que abandonar Ararat antes de que el gas radioactivo los alcanzara y los enfermara, ocasionándoles la muerte a todo el grupo y los animales. La contaminación del agua disponible en las fuentes subterráneas también sería una realidad.
No todos estuvieron de acuerdo en las conclusiones, algunos dijeron que estaba lejos, que nunca llegaría hasta ellos o contaminaría el agua. Que podría haber sido cualquier otra cosa. El padre de Elías había sido médico, como su abuelo y bisabuelo. Conocimiento de medicina tenían, y sobre todo de los peligros que asechan en las cavernas, para él no había duda alguna, y su voluntad fue positiva a los gemelos.
David, que había vivido con Elías todo aquel episodio, tampoco tuvo dudas y fue mayor su miedo que su seguridad, pero siguió a su mentor y también apoyó a los gemelos. Ahora la votación había terminado y se cumpliría la voluntad de la mayoría: Nain y Leban irían a explorar la superficie de la tierra, más que como un propósito de vida, ahora, tendrían en sus manos la vida de todo el grupo.
El apoyo en la preparación de la ascensión fue casi unánime, los maestros comenzaron a enseñarles más sobre la superficie, y los médicos les explicaban sobre el frío extremo y sus consecuencias, la forma de lograr normalizar la temperatura del cuerpo, cómo, cuándo y dónde descansar, alimentarse, caminar… Los recolectores utilizando los viejos trajes del viaje desde “El Aullido”, lana y pieles secas de los animales les confeccionaron las ropas que llevarían en la expedición.
Pantalones impermeables, botas aisladas, capa intermedia caliente, gorro abrigado, guantes, bufanda, medias, máscaras y gafas plásticas impermeables revestidas interiormente. Todo el tejido se confeccionó para que absorbiese la humedad y, mantuviese el calor corporal.
Luego de la celebración del domingo de Pascuas (del nuevo calendario), quedó fechado el inicio de la preparación final para emerger a la superficie de la tierra. Desde la llegada a Ararat, nunca más se había vuelto por el camino que los llevó a aquellas profundidades, donde han vivido por décadas.
Se despidieron de todos y cada uno de los miembros del grupo, la esperanza estaba en cada par de ojos. Elías los guiaría por el camino que lleva a la superficie… Continuará
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