Fuente de la imagen: Pexel
Corrimos aún dormidos, mis hermanos perdieron sus botas.
Alguien todavía grita “No se detengan, sigan, sigan”.
Pesadillas veía al frente con los ojos abiertos,
y mi respiración luchaba para mantenerme en pie.
Se escucha la batalla a lo lejos, rayos y truenos siniestros
aclaran el cielo de media noche, envuelven mi ciudad.
Los sonidos de sirenas sustituyen el himno nacional.
Las puertas a la intemperie para bajar por teñidos peldaños.
Las sirenas aún resuenan en lo profundo, de la tierra, de mi interior.
Cuanto tiempo estaremos inertes, en silencio, con el corazón
como alimento que no baja.
“No sé con qué armas se está peleando…” pero
la vida es un milagro, y me gustaría seguir viviendo.