Canto de luz a Dios.
Recibe, mi Dios querido,
este canto tan sentido
de luz este día bonito
¡Cuán grande tú siempre has sido
y hasta te has compadecido
con ese amor infinito!
Nos has regalado luz
es através de Jesús
el unigénito amado.
Es el Salvador del mundo
que rescató al errabundo
del camino equivocado.
Tu incomparable grandeza
contiene toda belleza
y extraordinaria apariencia.
Adondequiera que vamos
muy felces nos hallamos
con tu dichosa presencia.
Oh Señor, eres muy justo
en este sendero augusto
a lo largo de la vida.
Sigue estando muy presente
en el alma y en la mente
durante cada momento.
Eres nuestra fortaleza
desde que la luz empieza
a tener alumbramiento.
Hay que tenerte en el alma
para sentir siempre calma
muy dentro del corazón.
Así, desde la mañana
con la gracia soberana
tendremos tu bendición.