El destino del amor.
En 1973 estudiaban en un liceo de San Juan de los Morros, ella de 16 años, y él de 17, y el flechazo de amor hizo blanco exacto en las dianas de sus corazones. Daniel él, y Elsy ella.
En esos tiempos los amores eran bastante combatidos si la familia hacía oposición a que se estableciera una relación sentimental que por algún motivo pretendiera formarse, y más que todo era la muchacha a quien se le ponían obstáculos.
Elsy era una nena que nunca había tenido ningún roce amoroso con ningún muchacho de la población, y fue una observación que le hizo su mamá Mariela a su padre Miguel.
—Miguel, a mí me parece que a nuestra niña le está gustando mucho Daniel, y no nos conviene porque la familia de ese chico no cuenta con suficientes recursos económicos para garantizarse siquiera su propio futuro.
—Caramba, Mariela, pues, ese sí que sería un problema serio, que nuestra muchacha se enamorara de un "pelao".
La familia de Mariela provenía de un pueblo agrícola y ganadero donde la fama de ricos de ellos era muy grande, por lo cual se trazaron acabar con las pretensiones de Daniel para obtener el amor de una linda Elsy morena que cada día se sentía más atraída por el muchacho aunque solo lograban verse en el liceo unos instantes en algunos de los recreos.
Pero esta familia era férrea en su propósito y, sorprendiendo a la joven, le dijeron que ella tenía que mudarse a una ciudad muy lejana de San Juan de los Morros a continuar sus estudios, y esto no le dio tiempo de comunicarle a él la terrible noticia.
Eran viajes que duraban más de 20 horas en autobús, pero Mariela fue enviada de manera exclusiva y con todas las comunidades en un lujoso carro.
La familia mantuvo en absoluto y hermético misterio y secreto el lugar al que fue mandada Elsy, y el muchacho quedó desorientado y triste.
Pero el destino es asunto serio, y hubo una catástrofe en la ciudad adonde fue llevada Elsy, y un hermano de Daniel que vivía justamente allí, murió, por lo cual Daniel tuvo que salir de urgencia con su familia.
Al llegar y bajarse, en medio de la pena, Daniel a quien vio primero fue a ¡¡¡Elsy! que vivía a 3 cuadras de donde residía el hermano de Daniel.
Con llanto y alegría, se encontraron Daniel y Elsy, y a pesar de que fue por un fatídico suceso, de allí en adelante se reanudó uno de los más grandes amores de historias estudiantiles.
Daniel y Elsy se volvieron destacados profesionales y se unieron en matrimonio que hasta hoy se conserva muy feliz. Los padres de Elsy tuvieron que aceptar la realidad, y ya Daniel dejó de causarles preocupación.