Juan José de hoy.
Juan José, han pasado ya tus años mozos
y tus atractivos se fueron también,
ya eres de los viejos que se hallan canosos
y los años hacen no verte tan bien.
Pero así es la vida y es algo sagrado
que cada quien vaya como ha preferido
pues a edad madura te has enamorado
de un amor muy joven que te ha estremecido.
Yo soy de tus años igual -setentón-
que cruza la esquina de esta extraña vida,
pero tú has creído que tu corazón
te puede brindar ilusión sentida.
"Ay, ay, Juan José, me da pena verte"*
con el nuevo aspecto de presentación,
cuestión de los hechos, cuestón de la suerte
que ha logrado en ti la transformación.
Yo no te critico esa inclinación,
sin embargo, debo observarte cosas
por siempre tenerte gran estimación
y haber compartido vivencias hermosas.
Es una muchacha bella y elegante
la que ha conquistado tu impactante amor,
pero considero que echar adelante
en estos momentos es un craso error.
Ahora usas tinte en el liso pelo
que hay en tu cabeza de otoños bordada,
y un piercing gracioso luces siendo abuelo
-centro de atención, de burla y mirada-
"Ay, ay, Juan José, me da vena verte"*
vistiendo en la plaza tu loca bermuda
con léxico actual y en el pecho "fuerte"
imagen que pinta tu novia desnuda.
Quedó muy lejana tu circunspección
y andas en tu moto con ella montada
escuchando juntos tosco reguetón
mientras la guaracha se encuentra olvidada.
La gente se ríe al ver tal pareja
que es bien dispareja, pero tú aseguras
que al tener "biyuyos" ya no hay gente vieja
y que hay que vivir muchas sabrosuras.
Yo te dejo quieto, y hasta te acompaño
en varios encuentros con ustedes dos,
y ojalá que sigan así año tras año
aunque así el dinero se marcha veloz
Pero aun viendo el caso con su pesimismo
no dejo de darte mi sabio consejo
porque yo, mi hermano, no haría lo mismo
ni que esté podrido de reales, mi viejo.
*Verso citado de la canción Juan José, de donde tomé la inspiración.