🤗 | Capitulo 4: Cobardes
Luis y yo subimos hasta el ático, compartido. La mitad es mi habitación y la otra mitad son cosas de decoración, electrónicos y muebles. Camine hasta mi cama removí mis maletas de esta y me tire dramáticamente cual princesa Disney. Mientras Luis sacudía el polvo de su puf para acostarse.
—¿Cuánto supones que tarden? —preguntó cuando se recostó en el puff.
—No lo se —admití— tu los viste estuvieron muy serios cuando les pregunte.
—Tranquila —dijo jugando con el sombrero seleccionador—. Todo saldrá bien, comete una galleta —imito la voz de comercial de los snickers.
—Deje el frasco en la mesa de la cocina —dije recordando mientras me levantaba de mi cama—, voy a buscarlas.
—Está bien —dijo mientras jugaba con el sombrero.
Cuando abrí la puerta me sorprendí al ver a George y Georgina; mellizos de ocho años y los hermanos menores de Chase y Ashley, con mi frasco de galletas.
—Tus galletas —dijeron al unisonó con un sonrisa. Ellos son el tipo de mellizos que hablan al mismo tiempo.
—¿Cómo supieron? —pregunte curiosa. Ellos se miraron entre si y volvieron a sonreír.
—Las dejaste abajo —Volvieron a contestar al mismo tiempo.
—¿Gracias? —dije extrañada, nunca responden con frases cortas— ¿Les gustaría una? —Asintieron — Aquí tienen —dije entregándoles una a cada uno— ¿Por qué no están en el comedor?
—Solo están los adultos —dijeron con la boca llena.
—¡Galletas! ¿Dónde están los otros pares? —preguntó Luis desde el puff.
—Jugando uno —¡Están mintiendo! Habríamos escuchado los gritos.
Veamos hasta donde llega la mentira.
—Cuando terminen de jugar me llaman, ¿está bien? —pregunte mostrando una galleta en el aire.
—No están jugando —dijeron con las manos extendidas y los ojos en la galleta. Cuando estuve a punto de dárselas la metí en mi boca.
—Ahora díganme la verdad, ¿qué hacen los pares? —Se miraron entre ellos y huyeron.
¡Cobardes!
Negué con la cabeza y cerré la puerta. Cuando me iba acercando a Luis me hizo seña de que le lanzara una galleta a la boca y la atrapo. Le di dos más las cuales atrapo con las manos y me tire a la cama.
—¿Comenzamos? —preguntó Luis mientras se acostaba en la cama con el sombrero seleccionador.
—Claro. Noche de películas 2016 —dije mientras me sentaba.
Luis escribió unas películas, de las cuales no recuerdo el nombre. Mientras que yo escribí una sola; El especial de navidad de Ladybug.
Decidimos que solo veremos tres para darle tiempo a cuando hacemos palomitas entre las películas y cuando expulsamos los desechos del cuerpo.
Luis saco la primera película; Noche de Paz, Noche de muerte 2. Una horrible película de 1984. Lloramos gritamos pataleamos pero somos justos y esa fue la que salió, por más que la odiemos.
¡ES LA PEOR PELICULA DE NAVIDAD!
La segunda fue sacada por él y fue El Extraño Mundo de Jack. Una genial película de 1993 y producida por Tim Burton, quien es mi director y productor favorito. Aplaudimos porque a ambos nos gusta y sabemos que cantaremos las canciones.
Y la tercera película sacada por mi fue Barbie en un Cuento de Navidad. Es una película de 2008 y otra adaptación a la maravillosa historia de Charles Dickens.
Solo nos preguntábamos la razón de tener este tipo de películas en el sombrero y en respuesta levantamos los hombros.
Estuvimos más de media hora conversando sobre los detalles de las películas hasta que escuchamos la puerta sonar. Entre Luis y yo tuvimos una guerra de quien iría a abrir, como buen caballero medieval que intenta ser, fue él.
—¿Qué onda, mano? —Saludó Cristián.
—Los curiosos nos dijeron que tenían galletas —dijo Cristofer refiriéndose a George y Georgina. Ya saben George, el curioso. Con el hombre del sombrero amarillo…
—¿Nos regalan un par? —Cuando preguntaron eso, salí de mi divagación y abrace fuertemente el frasco.
—Intenten quitársela —dijo Luis riéndose e invitándolos a pasar mientras me señalaba.
—Eso es fácil —dijeron al unisonó otra vez pero cuando acercaron su mano, los intente morder.
—No te metas con mis galletas —dije en una especie de gruñido. Fue lo suficiente para sacarlos corriendo de la habitación.
¡Cobardes!
Antes de que Luis cerrara la puerta George y Georgina me llamaron a bajar solo a mí.
Cuando entre en la cocina solo vi a mis padres, me hicieron una seña para sentarme y solo asentí.
—Alma, fue un poco difícil de decidir —dijo mi madre y yo baje la mirada—, pero con tus abuelos y tíos quedamos en que si le ganas a tu padre podrás participar.
—¿De verdad puedo participar? —pregunte llena de emoción.
—Claro, pero hija, ¿de verdad quieres participar? —dijo mi mamá con un tono preocupado— Ya sabes estarás en desventaja.
—No me importa yo quiero participar —dije saltando.
—Claro que no participaras —dijo mi padre con los brazos cruzados y voz severa. ¿Esta es la prueba? Es muy fácil.
—Si lo hare —Lo rete.
—No lo harás —afirmo él.
—¿No lo hare? —Pregunte con inocencia.
—Si lo harás —dijo con el mismo tono de antes pero cuando se dio cuenta solo se puso rojo de la vergüenza y rio al igual que mi mamá.
—Gracias, gracias, gracias —dije abrazando a mi papá quien seguía en shock por ganarle.
—¿Ya te gano, José? —preguntó mi abuela mientras entraba en la cocina.
—La deje ganar —dijo mi papá mientras se levantaba.
—¡Rafael! —Llamó mi abuela a mi abuelo mientras nosotros nos veíamos las caras sin comprender.
—¿Diga? —dijo mi abuelo entrando a la cocina con la misma expresión que nosotros.
—Págame —Extendió su mano. Siento que mi boca esta por el suelo.
¿Apostaron?
Es obvio sino no hubiese dicho que le pagara.
—¡¿En serio, José?! —exclamo mi abuelo mientras salía corriendo de la cocina.
—¡Cobarde! —Todos los presentes reímos.
¡Es lo que llevo pensando toda la tarde!