Una colección de octubres separaban sus semejanzas. Diez años de diferencia entre unicornio 1 y unicornio 2, conmigo de por medio. ¿A qué otro septiembre le ha sido otorgada tanta dicha? No la merezco. Cada una década, con suerte, nace alguno. Tendrás que saber mirar, no se encuentran al azar los unicornios. Han de toparse algunos levantando con maestría piedra a piedra. El truco está en no buscar, hay quiénes somos la diana para el cuerno esmaltado de la dicha. Noviembre como testigo, agosto renacimiento. Septiembre el blanco al tiro, y los octubres, sólo como paso de trance entre las quimeras.
Texto en prosa poética, de mi libro en proceso Mujer de sal bajo el faro. Todos los derechos reservados ©.