Los sueños se han dormido esperando la decisión
de verlos cumplidos antes de que se acabe el tiempo,
andas en tu quimera cocinando a fuego lento los silencios
que gritan sin cesar qué es la hora de la acción.
¡Alza tu voz! para que pueda encontrarte
¡Levanta tu mano! para llegar hasta ti
si tu me quieres, yo voy a ir a buscarte
y si no, no pasa nada, voy a dejarte ir.
Los viajes se han marchado por la puerta del olvido,
pero persigo tus pasos para poderte escuchar,
hay tantas cosas que se parecen tanto al destino,
que igual son nuestras ganas de querernos engañar.
Te quiero conmigo, pero no soy tu única opción,
tengo claro que de a poco todo termina acabando,
el amor, la amistad, la complicidad y el rencor
se consumen como una vela que va deambulando.
¡Alza tu voz! y dime a dónde te has ido
tengo un montón de recuerdos para compartir,
un corazón abierto que no está herido,
que espera pacientemente sólo poderse despedir.
Alzo mi voz y espero, pero no llega nada,
ni tu risa fresca o tu aroma matinal,
alzo mi voz y en el intento se quiebra.
Es inevitable llorar por la soledad.
Es una multitud la que acompaña a este solitario,
que sólo encuentra compañía frente a ti,
hay un bullicio en las calles de este barrio
donde todo está triste desde que te vio partir.
El tiempo pasa y tu ausencia se siente
un poco menos fuerte de lo que se sentía ayer,
todo se acaba, el tiempo, la paciencia, la suerte,
todo vuelve a su cauce antes de empezar a crecer.
No esperaré años y que se convierta en un poema triste
una búsqueda sin frutos que derivó en espera
yo tengo una vida en pausa que disfrutar y si tu te fuiste,
paso la página y viviré el tiempo en primavera.
Alzaste tu voz y no alcancé a escucharte,
alcé mi voz y en este laberinto me he encontrado,
camino hacia mi norte sin buscarte,
aunque espero que tu viaje hacia la paz, haya comenzado.
Foto propia