Cae la noche y con ella el cansancio. Quisiera descansar, pero la intensa oscuridad de mi interior me consume desde lo más interno de mi ser, como si fuera una alimaña que desgarra mis tejidos.
Esto me ha ocurrido desde hace 6 años, que vi a mi vecina lanzarse frente a un camión que pasaba a alta velocidad. Ese día perdió su vida, también se llevó mi cordura. Necesité desahogarme con la escritura de historias terroríficas. Escribía sobre sangre, cuchillos, vísceras, manos cortadas y dedos desgarrados. Al comienzo parecía ayudarme, sentía que la adrenalina me llevaba a un alivio extremo.
Mientras avanzaba el tiempo, comencé a obsesionarme con cada relato. Me asustaba sentirme perseguida por ellos, ya no quería dejar que mi mente se alimentara del dolor. Me reté a dejar pasar 1 año sin escribir oscuras historias y olvidarlo ¡Lo he dejado algún tiempo! Hoy cumplí 10 meses sin hacer relatos…como sea, el sufrimiento será parte de mi y quiero acabarlo de raíz. Aquí estoy, en una cama de psiquiátrico, escribiendo las últimas líneas que se llevarán mi vida. Siento que mi pulso no es el mismo y que la vida deja mi cuerpo. Hoy acaba el sufrimiento ¡Adiós!
Gracias por estas iniciativas , que nos mantienen activos en la colmena. Dejo enlaceacompaña a este gran equipo para seguir creciendo.