Somos viajeros de nuestra existencia, de las palabras. Viajeros de la noche, axiliando las almas. Viajeros de un mundo de memorias fragmentadas. Viajeros del dolor y de lo que hemos perdido, entre las estrellas y el olvido. Viajeros de lo que somos y lo que fuimos, de las sombras y astuto tiempo del mismo. Viajero del reflejo y los retratos, entre el arte y lo abstracto. Viajeros de lo que no seremos; insaciante vacío. Errantes del silencio; nadie comprende escucharte. Viajeros entre las rosas, de verdades distorcionadas. Viajeros del ciego color aflijido del destino. Viajeros de los recuerdos jamás sucedidos. Viajeros de lo infinito, de mares solares en tiempos antiguos. Viajeros entre el vino y el odio, entre los sueños durmientes ilusivos. Viajeros de sus ojos, perdidos somos, devoción encontrada. Viajeros de la vida y el oscuro resplandor del invierno, entre las cenizas congeladas. Viajeros del espacio, incógnita al pensamiento; no visto. Viajero de sus labios y lo efímero, del sordo sonido inexplorado. Viajeros de lo amargo. Viajeros del desierto y de las agujas del reloj. Viajeros del amor y desamor, de lo eterno y lo fugaz.
Somo viajeros y no mencionan ningún
nombre.
-Geber Muñoz