Fuente
El francotirador apuntó cuidadosamente a la cabeza de la chica, su objetivo principal. Lo sentía por el muchacho que también chuparía por estar en el lugar y el momento equivocados. Ya estaba cansado de esta cacería y quería darle fin a como diera lugar. Haló el gatillo. El suave zumbido del arma con silenciador fue casi simultáneo a la escena de sesos desparramándose por el aire, los cuerpos vibraron en forma extraña, como en cámara lenta, antes de desaparecer completamente ante los sorprendidos ojos del sicario.
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