Este es un texto original escrito en español y versionado al inglés en Google Translation. Imágenes cortesía de la entrevistada

Escritores que construyen su obra en silencio, lejos de reflectores, y sin embargo se convierten en puntos de referencia para su generación y las siguientes, de esos, no hay muchos. Bertha Caluff es una de esas figuras: poeta de larga trayectoria —con premios tan significativos como el del Día de la Cultura Cubana en 1987 por "Casa de Sabra" y el Premio Bienal de Poesía Sed de Belleza una década después—, pero a quien, paradójicamente, "no le interesan los premios". Su explicación es tan sencilla como contundente: "no tengo tiempo para eso, los problemas de salud y el resto hacen imposible esto para mí, no me pongo metas".
Quizás por esa misma honestidad radical, por ese desapego de la competencia y el reconocimiento externo, Caluff ha podido dedicar sus energías a una labor igualmente necesaria: la promoción literaria. Desde Santa Clara, esta cubana gestó Lupa Literaria, un espacio en redes sociales que se ha convertido en un observatorio crítico de la poética y la narrativa cubana contemporánea.

Una lupa sobre la palabra
Lupa Literaria nació, según cuenta la propia autora, "cuando se crean estos espacios en las Redes para posibilitar el desempeño de los escritores en la promoción literaria actual". Lo que podría haber sido un gesto menor —una página más entre tantas— se transformó en un proyecto de cuidado filológico, en un ejercicio sostenido de "Crítica Literaria" que no renuncia a su propósito esencial: la reseña promocional.
Caluff describe su trabajo como algo "constante", "que me pone siempre en tensión", pero también como una posibilidad —y esto es crucial en alguien con sus limitaciones de salud— de "hacer sin moverme de mi casa". La distancia física no ha sido obstáculo para tejer proximidades: "me ha puesto en contacto con autores de todo el país, amistades que he conocido". Y en esa labor ha visto de cerca dos fenómenos conmovedores: "autores conocidos que se han sentido como en un segundo lanzamiento" y "desconocidos que ya después no lo son más".

Santa Clara: un "Fuerte Poético"
Cuando se le pregunta por la proliferación de escritores de calidad en Santa Clara, Caluff no duda: "Santa Clara siempre fue una especie de Fuerte Poético". Pero matiza: "No siempre sucedió así, se fue enriqueciendo en el tiempo y se volvió muy competitivo". La clave, en su relato, tiene nombre propio: la Asociación Hermanos Saíz (A.H.S.), que aunque en sus inicios —cuando ella ingresó— "era bastante conservadora", terminó siendo un espacio de confluencia.
La poeta evoca nombres que para el gran público quizás no sean familiares, pero que en el ecosistema literario cubano tienen peso específico: "Heriberto Hernández Medina, Bárbara Yera, Jorge Ángel Hdez Pérez y Pedro Llanes". Y menciona también el intercambio con la provincia espirituana, "la confrontación amigable en los eventos de allá, a los que éramos invitados". Esa geografía de la complicidad y el debate, esa provincia que dialoga con la otra provincia, fue caldo de cultivo para lo que vendría después.
Los cambios en la poesía cubana
A sus décadas de escritura, Caluff observa con lucidez la evolución del panorama poético cubano. Reconoce, en primer lugar, el fenómeno generacional: la llamada "Generación 0" que irrumpió con "numerosas y diferentes voces, estilos, asimilaciones". Pero también señala algo menos visible pero igualmente importante: "los propios autores conocidos hemos podido evolucionar, lo cual es evidente en cada entrega de un nuevo libro".
Su mirada se detiene con especial admiración en dos nombres. Por un lado, "Jamila Medina, una fuente manando originalidad y autoctonía". Por otro, "el fenómeno Sergio García Zamora, de paso arrasador, influencia y magisterio legítimos". Del grupo de este último, La estrella en germen, rescata a "Reiner, Carlitos, Ernesto e Isbel Hernández". Y deja escapar, entre líneas, la distancia que impone el exilio: "Al irse de Cuba, no hemos podido actualizarnos con lo nuevo que debe de estar publicando".

La crítica como generosidad
Lo que emerge de esta conversación con Bertha Caluff es el retrato de una intelectual orgánica, en el mejor sentido: alguien que no solo produce obra propia, sino que tiende puentes, que lee con atención lo que hacen los demás, que se alegra con los "segundos lanzamientos" y con los debutantes que dejan de serlo. Su Lupa Literaria es un ejercicio de acompañamiento. Una forma de decir: aquí hay una tradición que continúa, aquí hay voces que merecen ser escuchadas, aquí la poesía cubana sigue viva y transformándose.
"Me satisface poder hacerlo lo mejor posible, lo reviso y corrijo, pero sin perder la perspectiva de la reseña promocional", dice. Esa frase condensa su ética: el rigor al servicio de la difusión, la crítica como generosidad. La mirada atenta de Bertha Caluff resignifica que la literatura también se construye desde la paciencia, sobre todo de la paciencia, de la lectura cuidadosa y el gesto solidario de promocionar a otros.

This is an original text written in Spanish and translated into English using Google Translate. Images courtesy of the interviewee.

Bertha Caluff: Poetry and Literary Promotion from Santa Clara (ESP-ENG)
Writers who build their work in silence, far from the spotlight, and yet become points of reference for their generation and those that follow—there aren't many of them. Bertha Caluff is one such figure: a poet with a long and distinguished career—having received such significant awards as the Cuban Culture Day Prize in 1987 for "Casa de Sabra" and the Sed de Belleza Biennial Poetry Prize a decade later—yet, paradoxically, "she's not interested in awards." Her explanation is as simple as it is forceful: "I don't have time for that; health problems and everything else make it impossible for me. I don't set goals for myself."
Perhaps it is precisely because of this radical honesty, this detachment from competition and external recognition, that Caluff has been able to dedicate her energies to an equally necessary task: literary promotion. From Santa Clara, this Cuban woman created Lupa Literaria, a social media platform that has become a critical observatory of contemporary Cuban poetry and narrative.

A Magnifying Glass on the Word
Lupa Literaria (Literary Magnifying Glass) was born, according to its author, "when these spaces were created on social media to enable writers to participate in contemporary literary promotion." What could have been a minor gesture—just another page among so many—transformed into a project of philological care, a sustained exercise in "Literary Criticism" that doesn't abandon its essential purpose: the promotional review.
Caluff describes her work as something "constant," "that always puts me on edge," but also as a possibility—and this is crucial for someone with her health limitations—to "work without leaving home." Physical distance hasn't been an obstacle to forging connections: "It has put me in touch with authors from all over the country, friends I've made." And in this work, she has witnessed two moving phenomena firsthand: "well-known authors who have felt like they're having a second launch" and "unknown authors who are no longer unknown afterward."

Santa Clara: A "Poetic Fort"
When asked about the proliferation of quality writers in Santa Clara, Caluff doesn't hesitate: "Santa Clara has always been a kind of Poetic Fort." But he clarifies: "It wasn't always like that; it grew richer over time and became very competitive." The key, in her narrative, has a name: the Hermanos Saíz Association (A.H.S.), which, although in its beginnings—when she joined—"quite conservative," ended up becoming a space of convergence.
The poet evokes names that may not be familiar to the general public, but which carry significant weight in the Cuban literary ecosystem: "Heriberto Hernández Medina, Bárbara Yera, Jorge Ángel Hernández Pérez, and Pedro Llanes." She also mentions the exchange with the province of Sancti Spíritus, "the friendly dialogue at the events there, to which we were invited." That geography of complicity and debate, that province in dialogue with the other, was fertile ground for what would come later.
Changes in Cuban Poetry
After decades of writing, Caluff lucidly observes the evolution of the Cuban poetic landscape. He recognizes, first and foremost, the generational phenomenon: the so-called "Generation 0" that burst onto the scene with "numerous and diverse voices, styles, and assimilations." But he also points to something less visible yet equally important: "We, the established authors, have been able to evolve, which is evident in each new book we publish."
His gaze lingers with particular admiration on two names. On the one hand, "Jamila Medina, a wellspring of originality and authenticity." On the other, "the Sergio García Zamora phenomenon, with his sweeping impact, legitimate influence, and mentorship." From the latter's group, La estrella en germen (The Star in Germ), he highlights "Reiner, Carlitos, Ernesto, and Isbel Hernández." And he lets slip, between the lines, the distance imposed by exile: "Since leaving Cuba, we haven't been able to keep up with what he must be publishing these days."

Criticism as Generosity
What emerges from this conversation with Bertha Caluff is the portrait of an organic intellectual, in the best sense: someone who not only produces her own work, but also builds bridges, who attentively reads what others do, who rejoices in "second releases" and in debutants who cease to be debutants. Her Literary Magnifying Glass is an exercise in accompaniment. A way of saying: here is a tradition that continues, here are voices that deserve to be heard, here Cuban poetry is still alive and transforming.
"I'm satisfied to be able to do my best; I revise and correct it, but without losing sight of the promotional aspect of the review," she says. That phrase encapsulates her ethics: rigor in service of dissemination, criticism as generosity. Bertha Caluff's attentive gaze redefines the idea that literature is also built on patience, above all on patience, on careful reading, and on the supportive gesture of promoting others.
