Las promesas rotas pesaban más que las cumplidas.
Pero quedarse parecía más fácil que enfrentar el vacío.
“Un día entendí algo, no era amor. Era apego. Era mi propia inseguridad proyectada en alguien más.”
Fue ahí cuando todo cambió. Me di cuenta de que el amor no debería doler tanto.
Que el amor no te encierra; te libera.
Y que, a veces, lo más valiente que puedes hacer es irte.
Soltar no es rendirse…
“No era el amor, era el miedo a soltar.”
Y es que al principio no sabía cómo dejar ir.
Decía que seguía ahí porque aún amaba, pero en el fondo no era amor lo que me mantenía atado. Era el miedo:
Miedo a estar solo.
Miedo a no volver a sentir algo igual.
Miedo a aceptarme fuera de esa relación.
“Cada vez que pensaba en irme, me preguntaba: ¿y si no encuentro a alguien más? ¿y si esto es lo mejor que voy a tener?”
La rutina se había vuelto una cárcel…
Soltar es reconocer que mereces más.
Y que la única persona que realmente necesitas no se ha ido: sigues siendo tú.
Credit: Marshall Goldstein. (MG♥️)
Soy_Marshy