A veces la brisa me lleva a ti.
Quiero soltarte aunque duela,
Aunque la vida se me vaya y tarde en regresar.
Aunque los momentos vividos duelan,
es necesario avanzar.
Llegaste como la brisa fugaz, de esa que asoma al final de la tarde. La que roza los rostros enamorados, que en algún instante se encontraron y viven a fuego un sentimiento profundo. De esos que te llevan a la cima del mundo, y luego, sin más ni más, te sueltan y en el suelo te hacen rodar.
Recordar la triste realidad, esa que me dice a gritos que ya no estás, y que ya nunca volverás a mí. Vienen lágrimas a mis ojos. Sentimiento también fugaz, que llena el alma de emociones infinitas, de las que te hacen recordar lo bello que es estar, vivir, soñar.
Bailando al compás de un sentimiento que se convierte en toda tu vida, así, en tan solo un instante, en el que nunca te detuviste a pensar.
Momentos de amor y pasión. De nostalgia y de romance intenso. Paseos a la orilla del mar y mirada al infinito, perdiéndome en momentos, en el océano azul de tus ojos. Azul intenso, que aviva mis sentidos llevándome también al pozo más profundo.
Labios llenos de miel y de olvido al mundo. Ese que nos separa en dos mitades: tu mundo, mi mundo. En extremos inalcanzables y cercanos en instantes, tan solo en la presencia de nuestro amor. Amor hermoso y a la vez doloroso.
Nunca me detuve a pensar en lo difícil que iba a ser, no el amarte, sino el desprenderme, sabiendo que, lo nuestro era imposible desde el comienzo y estaba destinado a perecer.
Era como pintar el lienzo, aun sabiendo que, al final, los trazos serían borrados. Benditos recuerdos del ser amado, esos que quieres atesorar, dentro muy dentro, donde absolutamente nadie, los pueda jamás alcanzar. Difícil es pensar en el final aun desde el comienzo. Tu vida y la mía, así, en un lienzo. Un lienzo de pesar y muchos sentimientos.
Amar y ser amado, aun en el pecado de un amor que nació sin ser llamado y que a pesar de su tiempo ya finito y declarado, no dudó en mostrarse y hacernos felices, así no fuese lo adecuado. Amores prohibidos que aun cuando comienzan , se terminan. Llenando el alma de alegría, pero también por supuesto, de mucha nostalgia infinita.
Dicen que el amor es más fuerte que el olvido. Hoy, entre lágrimas, nostalgia y sin mucho ruido, te digo adiós con el alma quebrada, con el sentimiento intacto, culpando siempre al destino. Bendita manía de amar, esa que nunca se me ha de quitar, porque el amor es vida, aun cuando en instantes, siempre te clava el puñal.
Te extraño aun sabiendo que nunca mío serás. Tan solo puedo llorar, extrañarte, anhelarte, recordarte y, por supuesto, al final, también resignarme.
Dedicado a todos aquellos amores que nacen aún a sabiendas de estar condenados a desaparecer por lo imposible de las circunstancias y lo dispar de cada mundo de quienes lo componen. A esos sentimientos que se apoderan del alma y te dan felicidad, aun sabiendo que, en algún momento lloraras, cuando llegue la partida que siempre sabías que iba a llegar.
El amor siempre será ganancia, aun en las circunstancias más dolorosas y esperadas. Amar es sentir la vida desde adentro, dando gracias al sentimiento, que te muestra la luz en el camino, esa que se llama felicidad, y que, aun siendo efímera, logra iluminar las almas y recordarle que aún están vivas y llena de sentimientos por mostrar.
Difícil es decir adiós cuando desde el comienzo se sabe el destino del amor. Sin embargo, mejor es vivir un poco, unos minutos tan solo, sonriendo y abriendo los brazos al mundo, que morir en vida sin aceptar, lo maravilloso del amor y todo lo que en nosotros logra provocar.
Amar es vida, alegría, sentimientos, llantos, nostalgias, tristezas, adiós. Un cúmulo de sensaciones que, en definitiva nos hacen sentir humanos y nos hacen crecer en cada caída o en cada ascenso en los brazos del amor.
Versos libres que nacen del alma, para todos los que creemos firmemente que el amor, sigue siendo el único camino, aun en manos del cruel destino, seamos felices, atrevámonos y vivamos lo que haya que vivir, de la mejor manera, la que en algún momento, nos puede hacer sonreír.
Adiós por siempre y para siempre,
mi querido y bello amor.
Te soñaré en mis recuerdos,
esos que son míos
y que siempre atesorará el corazón.
Gracias por tomarse un tiempo para esta lectura
Las fotografías de esta publicación son de mi propiedad y fueron tomadas con la cámara de mi Redmi Note 10S en la ciudad de Barcelona, Venezuela.
La portada fue realizada con fotografía de mi propiedad, utilizando la aplicación Canva.
Los separadores color púrpura son cortesía de ikasumanera para libre uso de los usuarios de HIVE │ The purple separators are courtesy of ikasumanera for free use by HIVE users.